jueves, 29 de julio de 2010

Padre Clemente 

Aquí traigo un montoncito más de apariciones, esta vez no sólo marianas sino además del mismísimo Dios, un dios lleno de ira, vengativo y que amenaza continuamente con descargar su ira a quien no le adore, un dios que pide que se arrodillen ante él, prepotente, un dios narcisista que roza la metrosexualidad, que se ve "divino" de la muerte más que de lo celestial y, de nuevo, tanto él como la virgen proteten maravillosos premios a quien lleve su imagen por donde vaya. Vamos, estos como comerciales no tienen competencia.

En fin, unas poquitas más de apariciones para que juzguen ustedes mismos. Se transcriben tal cual las divulga la Iglesia católica y palmariana de la Orden de la Santa Faz.

 

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1 de enero de 1.970

El Padre Eterno

Hijos míos: Quien adorare el Divino Rostro de mi Hijo recibirá mi bendición y aplacaré la ira que tengo preparada para el mundo.

 

2 de enero de 1.970

El Sagrado Corazón de Jesús

Hijo mío: Por las ofensas que recibe mi Divino Rostro, mi Corazón sangra. Todas las personas que

adoren mi Divino Rostro recibirán de mi misericordioso Corazón gracias para alcanzar la vida eterna.

 

22 de enero de 1.970

El Padre Eterno

¿Por qué se obstinan en no poner en este Sagrado Lugar el Santo Rostro de mi Hijo, cuando es mi

voluntad?

Hay quien dice que en el Crucificado está todo. ¿Acaso, en el Señor Crucificado no está el Corazón, y sin embargo se estableció la devoción al Sagrado Corazón de Jesús cumpliendo mi voluntad? Del mismo modo quiero que se cumpla la Adoración al Divino Rostro de mi Hijo.

Difícilmente alcanzará el Paraíso celestial quien no estimare la Adoración a la Santa Faz. Os bendigo.

Arrodillaos todos.

El motivo de poner el Santo Cristo no es obstáculo para que también se ponga la Santa Faz. Os bendigo nuevamente.

Hijos míos, tened caridad. Invocad a la Virgen, mi amada Hija, para que triunfe la adoración de la Santa Faz. Os bendigo nuevamente, porque os quiero a todos. (El Padre Eterno pidió el cuadro de la Santa Faz, lo tomó en sus manos y lo besó).

 

2 de febrero de 1.970 (en una casa particular)

La Inmaculada Concepción

Estoy muy contenta que se haya colocado el Divino Rostro de mi Hijo. Caerán muchas gracias para

aquellos que le adoren.

 

5 de febrero de 1.970

El Señor

Pronto la humanidad verá mi Rostro Glorioso y quedarán maravillados en mi Segunda Venida.

¡Ay! ¡Ay! Si todo el mundo adorara mi Rostro, ¡cuánto cambiarían las cosas! Mas, se hace lo contrario:

despreciarlo.

 

8 de febrero de 1.970

El Señor

Hijos míos: Procurad tener todos el Divino Rostro en casa. Os prometo que, en donde se hallare, entrará la paz y caerán abundantes gracias en el hogar.

 

28 de mayo de 1.970

El Señor

Hijos míos: Estoy aquí entre vosotros: venid y adoradme. Llevad siempre esta moneda de mi Sagrada Faz. La haréis del mismo material que el Santo Escapulario de mi Madre. Así llevaréis la protección de mi Santa Madre y la Mía, y pondréis las palabras: "Mostradnos, Señor, vuestra Faz, y seremos salvos". Lo llevaréis siempre colgado al cuello.

Estará compuesto el Escapulario: Primero, la parte delantera, mi Divina Faz; la parte trasera tendrá dos Corazones: el Mío y el de mi Santísima Madre.

A los que mueran con él, les prometo llevarlos, por mediación de mi Madre, a la felicidad eterna, en el mismo momento de dejar este mundo, y les prometo conservar a su familia firme en la fe. Llegará un día en que, con este Escapulario, tendréis que dar testimonio contra los enemigos, y algunos sufriréis por enseñar mi moneda, pero mayor será la gracia que alcanzaréis en la vida eterna. No demoréis en llevar este Escapulario, pues mi Madre se alegrará mucho, pues Ella está más contenta estando los dos siempre juntos: Madre e Hijo.

(Impuso al vidente este Escapulario, bendijo y se fue).

 

15 de junio de 1.970

El Sagrado Corazón de Jesús

Hijos míos: Si os fijáis bien en la expresión de mi Divino Rostro, llegaréis a comprender lo misericordioso que es mi Sacratísimo Corazón.

Hijos míos: ¿Sabéis lo que causó más dolor a mi Santísima Madre? Pues fue el ver mi Rostro desconocido, falto de la hermosura que Ella tantas veces había acariciado con sus santas manos. ¡Le produjo tal dolor en su Inmaculado Corazón, ver el Rostro hinchado...! Más parecía un leproso que su Hijo. Y ¿sabéis cual fue el mayor gozo que recibió después de mi Pasión mi Santísima Madre? Fue mi Rostro Glorioso, en el cual se veía mi Divinidad. Pues cada vez que reparéis mi Divino Rostro, consoláis el Corazón Inmaculado y Dolorido de mi Santísima Madre, y cada vez que se desprecia mi Rostro, mi Madre recibe una puñalada en su Corazón.

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Fuente y más aquí: http://es.ocsfajmj.com/descargas.htm 

 


Tags: Orden de la Santa Faz, Iglesia palmariana, Padre Clemente, Papa Gregorio XVII, Dios, Apariciones marianas, Palmar de Troya

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