Por Cilia Hernández
Fecha: 24 de julio de 2008
El Negocio del AtúnSabemos
que muchos productos de origen marino tienen en la actualidad un
consumo que va aumentando día a día, en este caso, el atún es el tercer
producto del mar que se consume en el mundo, solamente superado por los
camarones y los llamados pescados de fondo. En la industria del atún se
integran dos grandes sectores: el sector extractivo (flota atunera) y
el sector transformador (conservero, congelador y comercializador). Al
respecto, la flota de la Unión Europea, compuesta fundamentalmente por
España (60%) y Francia (40%) captura cada año 500.000 toneladas de
atún. Las empresas españolas con sus flotas atuneras congeladoras,
capturan cerca del 60% en aguas internacionales y el resto mediante
acuerdos con terceros países. Ante esto es importante recalcar que las
especies demandadas por la industria atunera son fundamentalmente
tropicales, por tanto se dirige a países latinoamericanos para su
extracción [
1].
El
58% del volumen de conservas producidas en España corresponden al atún,
alcanzando en el año 2004 un total de 182.000 toneladas, cuyo valor
ascendió a 518 millones de euros. De esa forma España, con un 16,4% de
la producción mundial, se constituyó en el tercer productor de atún en
conserva, solamente superada por Tailandia (19,3%) y Estados Unidos
(16,5%). Según Ramón Núñez Gamallo [
2]
"El mayor reto [que tienen las conserveras] consiste en eliminar las
restricciones que existen en la extracción de recursos y en el
comercio", esto último quiere decir, entre otras cosas, que es
indispensable reducir el pago de aranceles.
Según INTERATUN del 2002 al 2006 las importaciones españolas de atún aumentaron considerablemente a 52 mil toneladas [
3],
lo cual indica que se esta extrayendo mucho atún del extranjero. La
industria atunera es una industria que se ha internacionalizando
aceleradamente, empresas armadoras, acuícolas, elaboradoras y
conserveras gallegas son propietarias de unas 35 plantas industriales
fuera de España y más de 50 filiales radicadas en otros países. Las dos
conserveras gallegas, y españolas, más grandes por su volumen de ventas
son Jealsa y Calvo. Juntas, en el año 2005, elaboraron 120.000
toneladas de conservas. En el caso español, la creciente liberalización
y deslocalización, como le han llamado, esta provocando problemas de
desempleo y puede llegar a generar cierre de fábricas por traslado o
por quiebra. El atún entra a España con el 24% de aranceles, sin
embargo de acuerdo a las medidas que están siendo negociadas por la
Unión Europea (UE) y La Organización Mundial del Comercio (OMC) se
prevé que llegará a 0%, dejando que producto procedente de Asia, África
y Latinoamérica entren con precios muy bajos a costa de la mano de obra
barata de esos países.
El sindicato de CC.OO. calcula que en
Galicia (potencia atunera y de otros productos de origen marino) habrá
un pérdida de 7.000 empleos debido a estas medidas. Ya es un hecho que
las grandes conserveras gallegas han apostado por realizar el corte, la
cocción y limpieza de lomos de atún en países con costes laborales más
bajos: África y Latinoamérica. La búsqueda de nuevos países donde
explotar bancos pesqueros va orientada en parte a esa explotación de
recursos no propios y además a beneficios económicos mayores pues, a
parte de conseguir materia prima, es una forma de introducirse en
nuevos mercados ya que algunos estados ceden su cuota de pesca a cambio
de que se instalen fábricas en su territorio.
Otros factores
importantes que deben de analizarse en esta investigación es que para
Galicia, según los datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de
Conservas de Pescados y Mariscos (Anfaco), “concentra el 77% del empleo
del sector de la conserva con 12.000 puestos de trabajo, de los cuales
son mayoritariamente mujeres”, es decir el sector esta femenizado, le
siguen el País Vasco y Cantabria con el 8% y 7%. En toda España son
15.000 puestos [
4], por
tanto estamos hablando de un impacto considerable. En este sentido, una
de las empresas que le ha apostado a trasladar sus fábricas a regiones
latinoamericanas es Calvo. Esta gran empresa española tiene el 25% del
mercado de atún y es la cuarta atunera a escala mundial. Posee dos
plantas de producción en Galicia, una en Italia, otra en El Salvador
(proyectando una nueva) y dos en Brasil, poseía una en Venezuela que
fue cerrada a mediados del año pasado [
5].
Su filial brasileña Gomes da Costa, que fue adquirida hace tres años,
capta el 50% de ese mercado, facturando cerca de cien millones de euros
al año. Esta última, es el complejo de captura, recepción y
procesamiento más grande de América Latina, que da beneficios
comerciales importantes por la cantidad de producto extraído de la
zona. Calvo cuenta con una flota pesquera compuesta por once atuneros,
dos buques de apoyo y tres mercantes.
Delfines y el AtúnUn
impacto que no puede ser obviado es la cantidad de delfines que mueren
a causa de la pesca de atún en diferentes partes del mundo. Según el
Earth Island Institute (EII) [
6],
siete millones de delfines han muerto como consecuencia de la pesca de
atún en diferentes partes del mundo, esto plantea el impacto grave que
se esta haciendo en las especies marinas, pues no son solo los delfines
lo que mueren, sino tortugas y tiburones que suelen estar junto a los
bancos de atún, especialmente del atún Aleta Amarilla (Thunnus
albacares). A pesar del monitoreo que se hace por organismos como EII,
con estándares internacionales de “Dolphin Safe”, las muertes de
animales marinos siguen.
En El Salvador no se conocen las
reglamentaciones pesqueras, ni la persistencia en la mortalidad de los
delfines por la pesca de la Calvo [
7].
Tampoco se conoce algún esfuerzo para proteger el delfín o la tortuga
marina que incidentalmente caen atrapadas en las redes. La comunidad
científica ha alertado sobre el impacto de la pesca industrial de atún,
que usa un exceso de redes para la captura, ya que esta terminando con
algunas especies marinas en extinción, incluyendo aves. Los principales
animales afectados son tiburones, tortugas marinas, pequeñas ballenas y
delfines -de los que se calcula que sólo en el Océano Pacífico se han
herido o matado a 4,4 millones-, además de otros mamíferos marinos y
aves como el albatros [
8].
El Caso de El SalvadorEn
el año 2002, Calvo construye una planta procesadora de lomos de atún en
La Unión, la oriente del país, y es en 2003 cuando fue inaugurada la
planta y cuando CALVO inicia sus operaciones en las costas
salvadoreñas, hasta la fecha posee 750 personas empleadas.
Es
curioso que para el acto de inauguración de la planta hayan participado
dos personajes políticos: José Luis Calvo, presidente del Grupo y el
Vicepresidente de la República Carlos Quintanilla Schmidt. José Luis
Calvo ostenta desde el año 2003 el cargo de cónsul de El Salvador para
la comunidad autónoma de Galicia y, en reciprocidad, el 20 de
septiembre de 2001, con la firma de Manuel Fraga Iribarne, la Xunta de
Galicia le había concedido al ya citado Carlos Quintanilla Schmidt la
Medalla de Galicia en su categoría de plata.
Más allá del
respaldo que tiene Calvo de su región de origen, tras una serie de
cambios en el área comercial de la UE y EEUU, la compañía se vio
beneficiada con el Sistema General de Preferencias Plus (SGPP), en el
caso de la UE, por el cuál se reducían los aranceles del 24% al 0%. En
el caso del TLC, Calvo puede exportar hacia EEUU y otros países con los
que El Salvador tiene acuerdos de libre comercio como producto nacional
salvadoreño, esto representa un aprovechamiento de las prerrogativas
salvadoreñas, respaldadas por un sistema político y económico corrupto
y preferente a la oligarquía salvadoreña.
Para el año 2004,
Calvo El Salvador despidió cerca de 300 trabajadoras por realizar un
paro espontáneo en protesta por las abusivas condiciones de trabajo [
9]
y la falta de elementales medidas de seguridad: fugas en el sistema de
refrigeración habían provocado que varias trabajadoras cayeran
desmayadas, así como una serie de graves accidentes de trabajo. Además,
las trabajadoras denunciaban que eran tratadas por los jefes y
encargados con insultos y palabras soeces.
Ante esto cobre mayor
importancia la suscripción de El Salvador de los convenios de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT), para la protección de los
trabajadores y trabajadoras. La UE ante la negativa del gobierno
salvadoreño de aprobar el acuerdo de la OIT, decidió dar plazo hasta el
31 de diciembre de 2006, de lo contrario El Salvador quedaría fuera de
la SGPP. Esta circunstancia hizo que Calvo presionara al Gobierno
salvadoreño con la amenaza de cambiar su planta a Nicaragua, pues
estaban interesados en ingresar al mercado de la UE sin aranceles y la
negativa del país se oponía a ello. Finalmente El Salvador firmó los
convenios.
El surgimiento de sindicatos en la empresa no
significa que se estén respetando los derechos de los trabajadores y
trabajadoras, es más, es curioso que al mismo tiempo que Calvo lanzara
el primer “atún claro cero por ciento en materia grasa” en el Salón de
la Alimentación en Barcelona (España) en marzo de este año 2008. En El
Salvador, en esas mismas fechas, pobladores de 16 cantones y caseríos
del departamento de La Unión marcharon por las calles exigiendo el
cierre del relleno sanitario ASIGOLFO (Asociación Intercomunal del
Golfo de Fonseca) [
10]. Y
¿Que tiene que ver Calvo con esta huelga?, pues en este relleno
sanitario se depositan de 290 a 300 toneladas de basura diariamente,
ocasionando malos olores y contaminación en los acuíferos. Dentro de
las toneladas de basura mencionadas se encuentran desechos de la
empresa Calvo. Según Aurelio Ventura, líder comunitario “Esa empresa
nos está tirando sus desechos de pescado, y está contaminando más, por
el tipo de químicos que ellos utilizan para evitar los olores”, explicó
el dirigente. Tal parece que Calvo discrimina, mientras en Europa se
preocupa por sus consumidoras y respeta en cierta medida los derechos
de estas personas a un medio ambiente limpio y sus derechos laborales,
en El Salvador en cambio las personas son desechables, a quienes se les
pueden vulnerar sus derechos porque no son parte de su mercado, en
palabras de la CEAL “mientras en Europa hacen buena letra, a El
Salvador lo usan como basurero”.
Cuadro resumen de las acciones de Calvo y sus repercusiones en la sociedad salvadoreña(JPG)
Para
concluir con más detalle de las violaciones a los derechos laborales
por parte del Grupo Calvo El Salvador, el documento presentado por un
abogado de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho
(FESPAD) plantea con detalle estos hechos. A continuación se
desarrollan extractos del documento del Lic. Danilo Flores, abogado
laboral de la FESPAD, presentado en marzo de 2006 y que fue retomado
por el Tribunal Permanente de los Pueblos en la audiencia en Viena,
2006 [
11].
Violaciones en el proceso de producción
El
complejo instalado en La Unión cuenta con dos plantas para realizar su
proceso de producción. Cuando los barcos pesqueros llegan, las y los
trabajadores clasifican lo recolectado, para ello todo el producto es
puesto en un contenedor, de donde luego sale a través de una banda que
se mueve a gran velocidad. Las y los trabajadores reciben el producto y
lo clasifican, sin embargo aquí se encuentra el primer punto de riesgo
ya que por la velocidad a la que baja el pescado y por el tamaño de
algunos de ellos se pueden sufrir graves accidentes, tal fue el caso de
un trabajador que perdió la vista a consecuencia del golpe de un enorme
atún.
Tras su clasificación el pescado es llevado a un
congelador de donde va siendo retirado a medida que lo demanda el
proceso de producción. Para descongelarlos son colocados en unos
recipientes con agua caliente, de aquí son enviados a la sección de
corte. En esta área han ocurrido graves accidentes, como la amputación
de dedos con las máquinas con las que cortan los pescados. Trabajadores
y trabajadoras de la fábrica denunciaron en su momento que algunas de
las y los trabajadores afectados fueron despedidos luego de ocurridos
los accidentes y que si bien es cierto hubo otros que continuaron
trabajando al poco tiempo también fueron despedidos.
Una vez
descongelado y cortado el producto es enviado al área de limpieza, con
frecuencia llega muy caliente, los y las trabajadoras se quejan por
tener que mojarse las manos con agua fría luego de tener las manos
calientes por la temperatura a la que el pescado es enviado, situación
que les genera dolores en los huesos y músculos. Las trabajadoras y
trabajadores denuncian que a algunas de ellas les han salido “pelotas”
o “chibolas” en las manos, estas alteraciones físicas, en forma de
bola, son frecuentes y son atendidas en la clínica del Instituto
Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) que está en la empresa pero
denuncian el poco tiempo que les dan para la recuperación, por lo que
tienen que volver a trabajar sin que la herida este bien curada.
Trabajadoras y trabajadores de esta área denuncian además que la
empresa no les proporciona guantes razón por la cual se hieren las
manos con gran frecuencia ante esto únicamente les ponen “dedales” para
contener la hemorragia.
Luego de la limpieza el pescado pasa al
proceso de empaque, primero lo envuelven en bolsas, después lo sellan y
es enviado a una máquina retraquiladora, en donde hunden el pescado
envuelto en agua hirviendo, el cual es retirado por las trabajadoras
sin utilizar guantes. De igual manera no utilizan protección alguna
para la vista por los vapores que se producen. Finalmente, llenan unos
anaqueles que contienen más de 30 bolsas en donde es almacenado el
producto pendiente para su exportación.
Las y los trabajadores
han señalado que el trato que les dan es sumamente exigente, llegando
hasta el maltrato verbal, quejándose, además, de que en la clínica
empresarial solo hay una doctora para alrededor de 1.400 trabajadoras y
trabajadores. La consulta la brindan únicamente dos horas y media en la
mañana. Las y los encargados de sección les niegan permiso para ir a la
clínica, además de la imposibilidad de tener seguimiento de los
padecimientos y mucho menos controles más completos de salud (exámenes
de sangre, de pulmón, citologías, etc.) que sólo las dan en las
clínicas en municipios o cabeceras departamentales, debido a las
grandes limitantes para obtener permisos para este tipo de asistencia.
Las medicinas no se las dan el mismo día, sino que las mandan a traer a
la clínica departamental del ISSS y se las entregan al día siguiente.
Reclaman en este sentido su derecho a la asistencia médica y a una
asistencia médica de calidad en virtud también de los descuentos que en
concepto de salud les realizan.
Por otro lado, les limitan el
consumo del agua para que no tengan que ir al baño; a los patronos no
les gusta que se retiren de sus lugares de trabajo, les cuentan los
minutos pese a la existencia ya de personas con padecimientos de los
riñones.
Anti-sindicalismo patronalTodas
las violaciones a los derechos humanos sufridas por las trabajadoras y
trabajadores de la fábrica Calvo, se pueden resumir en violaciones a la
seguridad industrial:- Falta de guantes, riesgos con la manipulación de bandejas, quemaduras con soda cáustica en el área de limpieza.
-
Presión a las trabajadoras para el cumplimiento de metas; insultos;
prohibición de consumir mucha agua para que no tengan que ir al baño.
Asimismo,
las prohibiciones de permiso para acudir a la clínica instalada en la
misma empresa, entre otras, motivaron a un grupo de trabajadoras y
trabajadores a intentar organizar un sindicato para la defensa de sus
derechos. Las y los trabajadores iniciaron contactos con sindicatos y
comenzaron su labor de organización, para ello distribuyeron entre el
personal de la empresa hojas volantes en las que denunciaban los
atropellos que enfrentaban, anexándoles fotografías de compañeros
amputados en el proceso de producción, así como la distribución de
hojas de afiliación. La iniciativa tomó fuerza después de que varios de
sus compañeros amputados en accidentes de trabajo fueron a la Asamblea
Legislativa en junio de 2005 a denunciar a la empresa de capital
español por las violaciones cometidas. Los promotores del movimiento,
en su mayoría mujeres, apoyaron a los demandantes, haciéndose presentes
a la Asamblea Legislativa en un gesto de solidaridad hacia sus ex
compañeros.
Sin embargo, con esta acción, la patronal identificó
a las trabajadoras y trabajadores que participaban del esfuerzo, fue
así como el día 21 de julio de 2005, la señora Desirée Flores,
supervisora de la empresa, de nacionalidad venezolana, llamó dentro de
la empresa a varias trabajadoras, haciendo que éstas abrieran sus
casilleros, registrándoles sus pertenencias y decomisándoles las hojas
volantes y de afiliación de otras trabajadoras y trabajadores que
habían decidido incorporarse al movimiento. A continuación las
trabajadoras fueron llevadas ante el Jefe de Recursos Humanos, señor
Eduardo Luis Meléndez Romero, quien les comunicó que ese era el último
día que ellas laboraban para la empresa Calvo, informándoles que
pasaran al Ministerio de Trabajo a reclamar el pago de sus
prestaciones. Las trabajadoras y trabajadores despedidos no pudieron
alegar la existencia de fuero sindical ya que no habían presentado al
Ministerio de Trabajo la solicitud y demás documentos necesarios para
comprobar el inicio del proceso de constitución de un sindicato.
A
partir de ese día la empresa comenzó a despedir a todos aquellos
empleados y empleadas que habían aceptado participar en la constitución
del sindicato y que se encontraban en las hojas de afiliación.
Testimonios de ex trabajadoras señalan que eran más de cuarenta las
compañeras y compañeros afiliados, de igual manera, despidieron a otras
y otros que no estaban afiliados. Posteriormente, la empresa comenzó a
contratar trabajadores y trabajadores de municipios más alejados de la
planta productora, provenientes principalmente de los cantones el
Gavilán, Yucuayquín, y Miraflores en San Miguel, a quienes según
testimonios de trabajadores y ex trabajadoras la empresa va a traer en
buses.
Suspensión de contratosEl día
miércoles 14 de septiembre de 2005 la empresa Calvo hizo público que a
partir del 16 de septiembre suspendería temporalmente sus operaciones,
así como los contratos de trabajo de 800 empleados, alegando falta de
materia prima en razón de la veda de 40 días que ordenó la Comisión
Interamericana del Atún Tropical, un ente que regula la pesca de la
especie en el Océano Pacífico. La empresa declaró, a través de Miguel
Angel Peñalva, gerente general del Grupo Calvo, haber “aguantado lo
máximo [ya que] la veda inició el 1 de agosto y pudimos llegar hasta
hoy con el pescado, bajando incluso los niveles de trabajo”.
De
acuerdo al Código de Trabajo (Art. 36 No. 1) la falta de materia prima
por causa no imputable al patrono constituye uno de los motivos de
fuerza mayor que pueden justificar la suspensión de los contratos de
trabajo. Los efectos de la suspensión del contrato de trabajo son que
el trabajador deja de prestar su servicio y en consecuencia no recibe
salario, medida que entra en efecto a partir del cuarto día de
interrupción de las labores por el motivo alegado. Al respecto, la
suspensión que hizo la empresa por el término de un mes fue excesiva en
vista que existían zonas donde no había restricción de pesca pero
sobretodo porque la veda para la pesca de atún ya había sido levantada;
el Ministerio de Agricultura y Ganadería comunicó que la veda terminaba
a la media noche del domingo 11 de septiembre.
ValoracionesLa
situación que han enfrentado trabajadores y trabajadoras de la empresa
Calvo Conservas El Salvador S.A. de C.V. es sumamente grave ya que ha
evidenciado una conducta antisindical y discriminatoria, a todas luces
violatoria de los derechos humanos. Antisindical, porque el despido de
más de cuarenta trabajadores y trabajadores fue motivado, precisamente,
por el esfuerzo que realizaban de constituir un sindicato para la
defensa de sus derechos laborales que estaban siendo pisoteados,
conducta que podría ser objeto incluso de responsabilidad penal por su
evidente motivación discriminatoria, la de retirar, al considerar como
no deseados, a todo aquel o aquella que tenga una adhesión o
participación sindical (art. 246 Código Penal.).
A esta grave
violación a los derechos laborales, se le suma la ya larga lista de
transgresiones a la seguridad personal e industrial antes enumeradas,
así como las violaciones a los derechos a la salud, al salario y al
trabajo que también fueron vulnerados con la suspensión de contratos
acontecida en septiembre de 2005. En este sentido, despertó mucha
inquietud la medida adoptada por la empresa ya que en virtud de la
situación de violaciones a los derechos laborales que ha existido en
ella se podría pensar que tras esta suspensión de labores se mantuvo el
interés de despedir a trabajadores y trabajadoras que pudieran
representar un “peligro” para la patronal en virtud que dos meses atrás
la empresa Calvo había despedido a las trabajadoras y trabajadores que
intentaban constituir el sindicato, y que mejor ocasión que ésta para
acabar de “eliminar” a los posibles focos de “desestabilización”.
Por
otro lado, la suspensión de contratos realizada es sumamente
cuestionable desde el punto de vista ético ya que llama mucho la
atención cómo las empresas cuando enfrentan limitantes o dificultades,
aparentemente justificables, recurren con gran facilidad a la
afectación de los derechos de las y los trabajadores para compensar
esos posibles desequilibrios, es decir, para las empresas en épocas de
crisis sí es posible sacrificar el bolsillo y los derechos de los
trabajadores y trabajadoras pero en épocas de abundancia es impensable
hacer una justa distribución de ganancias entre los empleados y
empleadas. El sacrificado de siempre es el más débil y desprotegido.
Esta última experiencia vivida por las y los trabajadores de la empresa
CALVO es sin lugar a dudas una de las puntas de lanza para continuar
implementando en El Salvador medidas violatorias de flexibilidad
laboral, transgresiones que no se detendrán si en la empresa no logra
constituirse un movimiento u organización sindical capaz de denunciar,
demandar y poner freno a las arbitrariedades de la patronal.”
NOTAS:[
1] Enildo Iglesias y Gerardo Iglesias, La novela del Grupo Calvo en El Salvador. Sirel, La insignia, mayo de 2007.
[
2] Ramón Núñez Gamallo, Revista Galega de Economía, vol.15, núm.1, 2006.
[
3] Información obtenida en la página web de Interatún, en el apartado de “El sector atunero”.
[
4]
Sequeiro, Natalia, “La liberalización del comercio del atún amenaza a
la conserva gallega” El Correo Gallego, 7 de noviembre de 2007.
[
5]
La fábrica que había en Venezuela fue absorbida por la de El Salvador,
de tal forma que esta última abastece a todo el mercado de la región,
sin embargo no se descartan otros factores político-comerciales del
cierre de esa fábrica.
[
6] En castellano, Instituto Isla de la Tierra.
[
7]
Según la EII, actualmente Calvo ha entrado en la lista de producto
seguro, esto como resultado de haber sido clasificada como una de las
empresas que no respetaba a los delfines en sus procedimientos de
pesca. Sin embargo, la EII continúa monitoreando a esta empresa. La
compañía intenta dar buena imagen a través de la Inter-American
Tropical Tuna Commission (IATTC), de la que forma parte, por sus
estándares de protección a delfines. Según EII, esta comisión no
respeta esos estándares como lo promulga. Ver la página de Earth Island
Institute.
[
8] UNES,
Red Sinti Techan- El Salvador; Bloque Popular - Honduras; Centro de
Estudios Internacionales y Movimiento Social Nicaragüense - Nicaragua;
Jubileo Sur Centroamérica. Deuda Ecológica de la Unión Europea con
Centro América. Bases para el reclamo de Centro América a la Unión
Europea. Deuda de la 19 a la 34.
[
9] Jornadas extenuantes y no cumplimiento de los descansos semanales en la descarga de los barcos atuneros.
[
10] Gerardo Iglesias, “La doble personalidad de Calvo”. Rel UITA, Montevideo, 13 de marzo de 2008.
[
11]
Tribunal Permanente de los Pueblos. Audiencia sobre Políticas
Neoliberales y Transnacionales Europeas En América Latina y el Caribe.
Viena, Austria. 10-12 de Mayo del 2006.
Tomado de
Chichicaste