S?bado, 29 de diciembre de 2007

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No culpan a Al Qaeda, culpan a Musharraf

Robert Fisk
La Jornada


Qu? raro, ?verdad? La forma en que r?pidamente nos presentan la narraci?n. Benazir Bhutto, la valerosa lideresa del Partido Popular de Pakist?n (PPP), es asesinada en Rawalpindi, lugar pegado a la capital, Islamabad, donde vive el ex general Pervez Musharraf, y George W. Bush nos dice que sus asesinos eran ?extremistas? y ?terroristas?. Bueno, eso s? que no se puede refutar.

Pero la implicaci?n del comentario de Bush era que islamitas est?n detr?s del asesinato. Fueron nuevamente los locos talibanes, esa ara?a de Al Qaeda que atac? a esta mujer, sola y valiente, quien se atrevi? a pedir democracia para su pa?s.

Desde luego, dada la pueril cobertura de esta tragedia atroz, e independientemente de lo corrupta que pudo haber sido la se?ora Bhutto, no nos hagamos ilusiones de que esta valiente dama es ciertamente una verdadera m?rtir. No es sorpresa que el viejo caballito de batalla de ?el bien contra el mal? sea expuesto de nuevo para explicar la carnicer?a en Rawalpindi.

A juzgar por lo que informaron el jueves la BBC y CNN, qui?n se hubiera imaginado que los dos hermanos de la ex primera ministra, Murtaza y Shahawaz, secuestraron un avi?n comercial paquistan? en 1981 y lo llevaron hasta Kabul, donde Murtaza exigi? la excarcelaci?n de prisioneros pol?ticos de Pakist?n. En el episodio, un oficial militar a bordo de la nave fue asesinado. Hab?a estadunidenses entre los pasajeros, lo cual probablemente explica por qu? todos los prisioneros fueron liberados.

Hace s?lo unos d?as, en uno de los m?s notables pronunciamientos del a?o (y que, como es t?pico, fue ignorado), Tariq Ali public? una brillante disecci?n de la corrupci?n en Pakist?n (incluyendo el gobierno de Bhutto) en la revista London Review of Books. Hizo ?nfasis en Benazir y la llam? en el encabezado ?La hija de Occidente?. De hecho, el art?culo estaba en mi escritorio, listo para ser fotocopiado, cuando su protagonista era asesinada en Rawalpindi.

Hacia el final de este an?lisis, Tariq Ali se dedic? largamente a detallar el asesinato de Murtaza Bhutto a manos de la polic?a, cerca de su domicilio, cuando Benazir era primera ministra y estaba furiosa con Murtaza porque ?ste exig?a regresar a los valores tradicionales del PPP y la criticaba por haber nombrado a su propio marido como ministro de Industria, un puesto altamente lucrativo.

En un pasaje del an?lisis que sigue siendo vigente a?n despu?s del asesinato y sus consecuencias se afirma: ?La bala fatal fue disparada a corta distancia. La trampa fue tendida, como se acostumbra en Pakist?n, con una operaci?n burda, reportes falsos en las bit?coras policiales, evidencias perdidas, testigos que fueron arrestados e intimidados, un polic?a asesinado porque se tem?a que hablara. Todo esto evidencia el hecho de que ejecutar al hermano de la primera ministra fue una decisi?n tomada a muy alto nivel?.

Cuando F?tima, la hija de 14 a?os de Murtaza, llam? por tel?fono a su t?a para preguntarle por qu? estaban arrestando a testigos y no a los asesinos de su padre, ella afirma que Benazir le explic?: ?Mira, eres demasiado joven. No entiendes las cosas?, o al menos eso nos dice Tariq Ali en su exposici?n.

Sobre todo esto, sin embargo, se cierne el asombroso poder de los Interservicios Secretos de Pakist?n (ISI). Esta vasta, corrupta y brutal instituci?n trabaja para Musharraf.

Pero tambi?n trabaj? y a?n trabaja para el talib?n. Tambi?n trabaja para Estados Unidos. De hecho, trabaja para todo el mundo. Pero es la llave que Musharraf puede utilizar para abrir conversaciones con los enemigos de Washington cuando ?l se siente amenazado o quiere presionar a Afganist?n, o bien, aplacar a los ?extremistas? y ?terroristas? que tienen al presidente Bush tan consternado.

Recordemos, dicho sea de paso, que Daniel Pearl, el reportero del Wall Street Journal decapitado por sus captores islamitas en Karachi, concert? su cita fatal con sus futuros asesinos en la oficina del comandante de los ISI.

El libro Talib?n, de Ahmed Rashid, contiene pruebas fascinantes de la red de corrupci?n y violencia de los ISI. L?anlo, y ver?n que todo lo que he dicho tiene mucho m?s sentido.

Pero volviendo a la narrativa oficial, George W. Bush anunci? el jueves anterior que ?esperaba? hablar con su viejo amigo Musharraf. Desde luego, hablar?n de Benazir. Seguramente no charlar?n sobre el hecho de que Musharraf sigue protegiendo a su viejo conocido, un cierto se?or Khan, quien proporcion? secretos nucleares paquistan?es a Libia e Ir?n. No, pero es mejor que no traigamos a colaci?n el asuntito ese del ?eje del mal?.

Desde luego, se nos pidi? una vez m?s concentrarnos en esos ?extremistas? y ?terroristas?, y alejarnos de la l?gica de cuestionar lo que muchos paquistan?es sintieron tras el asesinato de Benazir.

No hace falta ser un experto para comprender que las odiadas elecciones legislativas que ensombrec?an a Musharraf se pospondr?an indefinidamente si su principal opositor pol?tico era liquidado antes del d?a de los comicios.

Analicemos esta l?gica como lo har?a el inspector Ian Blair, en su cuaderno, antes de convertirse en el m?s importante polic?a de Londres.

Pregunta: ?Qui?n oblig? a Benazir Bhutto a permanecer en Londres y quiso evitar su regreso a Pakist?n? Respuesta: El general Musharraf. Pregunta: ?Qui?n orden? este mes el arresto de cientos de simpatizantes de Bhutto? Respuesta: el general Musharraf. Pregunta: ?Qui?n le impuso a Benazir un arresto domiciliario temporal este mes? Respuesta: el general Musharraf. Pregunta: ?Qui?n declar? el estado de emergencia este mes? Respuesta: el general Musharraf.

Pregunta: ?Qui?n mat? a Benazir Bhutto? Eh, s?. Bueno, s?

?Ven cu?l es el problema? Ayer nuestros guerreros televisivos nos informaron que los miembros del PPP gritaban que Musharraf era un ?asesino?, quej?ndose de que no dio suficiente protecci?n a Benazir. Error. Gritaban esto porque creen que ?l fue quien la mat?.

? The Independent

Traducci?n: Gabriela Fonseca

Tags: Benazir, Bhutto, Musharraf, asesinato, Pakistán, PPP, Partido Popular

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