Pocas veces el pueblo peruano, dentro de todas las desgraciadas consecuencias del neoliberalismo, tuvo una razón para estar contento, para respirar nuevos aires, si no de reconciliación, por lo menos de alivio ante el dolor diario que significa sobrevivir en este país. Pues, la extradición de Alberto Fujimori Fujimori se trata de uno de esos extinguidos suspiros, que tanta falta hacen en este sufrido país.
Luego de que la Corte Suprema chilena ordenara la extradición del genocida Fujimori a Perú, por los casos de las matanzas de la Cantuta y Barrios Altos y otros cinco casos de corrupción, familiares de asesinados y desaparecidos durante el régimen fuji-montesinista se reunieron en “El ojo que llora” para expresar su agradecimiento a quienes los acompañaron en la lucha contra la impunidad del genocida, y con una mezcla de satisfacción y melancolía su repudio a éste y a quienes continúan apoyando el genocidio que (como en Chile) fue la única forma de implantar el neoliberalismo, ocultando siempre las matanzas en una lucha contra-subversiva, en implantar “la paz y el orden” y luchar por la democracia, ¡por la paz!, y así pacificaron el país.
La extrema represión social, desapariciones forzadas, ejecuciones sumarias, y todo lo que permitiera vender la patria al mercado sin encontrar resistencia en el pueblo peruano, eran siempre avalados por la nación de la libertad y la democracia, muy tarde Estados Unidos y la “comunidad internacional” descubrieron que la guerra anti-subversiva constituía una constante violación de los derechos humanos, ¡muy tarde!, cuando ya la dictadura les había permitido imponer las recetas del FMI y no era necesaria, pues como una buena neocolonia se debía seguir guardando las apariencias: la democracia burguesa retomó el lugar que le correspondía, como forma de esconder la constante situación de explotación y saqueo sin límites de las riquezas nacionales… El neoliberalismo estaba ya implantado.
La hipócrita coalición derechista que gobierna el país es la nueva abanderada de los “derechos humanos” y ahora se dedica a cortar los hilos que la unían al fuji-montesinismo, nos dicen que continuamos en la tan mentada “transición”, auspiciada por el
ministerio de las colonias*, y que es la hora de respetar la “democracia” y a los nuevos dueños del país (antes amigos de la dictadura), que bajo el título de “inversores” poseen una inmunidad nunca antes vista, un caparazón que los hace casi divinidades: son las grandes transnacionales.
¿¿Alguien pude creer que Fujimori fue el personaje más poderoso durante su “mandato”, aun cuando no hizo más que aplicar las recetas neoliberales?? ¿¿Alguien puede creer que los verdaderos responsables de lo cometido durante su “mandato” pagarán por sus crímenes, aun cuando éstos se amoldaron perfectamente a la “democracia”??
Veamos a continuación un fragmento de un reportaje olvidado de la revista Caretas sobre una reunión también olvidada por los peruanos:
… Se produjo la celebérrima reunión de Fujimori con Camdessus, director ejecutivo del FMI, y Barber Conable, presidente del Banco Mundial. Para lograr esa cita jugaron papel destacadísimo el Dr. Javier Pérez de Cuéllar, secretario general de la ONU, y Hernando de Soto, presidente del Instituto Democracia y Libertad. Fue después de ese ágape que Camdessus exclamó que las palabras del presidente electo del Perú le habían "sonado a música celestial" y hasta improvisó una broma (o sarcasmo): "Yo soy de Cambio 91”.
(Ver CARETAS 1115).
Esta reunión se realiza, luego de la victoria fujimorista en segunda vuelta electoral, en Nueva York y significó la reafirmación del Perú como neocolonia. Lo que sigue es lo ya conocido: Apertura del mercado nacional, privatizaciones y, en general, venta subvaluada del país a las transnacionales que ahora dominan la economía. Es así como la burguesía financiera se hizo del país, y ejecutó su mandato, siendo Fujimori no más que un simple ejecutor de las recetas del FMI** y el BM***, un simple títere.
Fujimori ya está en Lima para responder por la corrupción y las constantes violaciones a los Derechos Humanos ocurridas durante su régimen, y se repite nuevamente esa frase tan aleccionadora: “la pita se rompe por el lado más débil". El títere responderá, pero, ¿cuándo lo harán los titiriteros?
André
Conable, del Banco Mundial; Camdessus, del FMI; Pérez de Cuéllar; Fujimori y Enrique Iglesias, del BID, en la reunión de junio de 1990 en Nueva York.
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(*) OEA (Organización de Estados Americanos)
(**)Fondo Monetario Internacional
(***)Banco Mundial
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