Jueves, 11 de octubre de 2007
Ca?do del cielo

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Se dibujaba la c?lida ma?ana cordobesa entre bullicio, resonar de tr?fico y motores rugiendo y, en el cielo claro, un espl?ndido sol encaram?ndose. Eran las nueve y media de la ma?ana, lunes de faena en una ciudad que ya acariciaba el est?o.

Tom?s caminaba despacio pero sin detenerse y a un ritmo acompasado. Bajo su brazo portaba una enorme y delgada maleta. Su rostro de ochenta inviernos estaba muy arrugado, una par de pu?aladas hendidas en ?l hac?an las veces de ojos, una boca torcida con dentadura de ruina y una barba gris de varios meses acumulada mostraban al desnudo el paso del tiempo por la ins?pida vida del viejo lobo solitario; sus manos, eran callosas y endurecidas por el duro trabajo en el campo desde su infancia; en su cuerpo, pantalones vaqueros muy desgastados, una camisa deshilachada, una vieja gabardina gris cubri?ndolo casi por completo y un par de botines maltratados marcando su paso; en su cabeza, una ra?da gorra de pa?o cubr?a las penas que los a?os le legaron.

Camin? por las calles de la Juder?a de C?rdoba, dentro del Casco Antiguo, hasta llegar al amplio Bulevar del centro, una zona de tr?nsito peatonal, fuentes y palomas blancas. All? se detuvo en un banco y comenz? a sacar de su maleta decenas de lienzos pintados con acuarela que, en cuesti?n de minutos, cubrieron algunos metros del suelo en una exposici?n ambulante improvisada. A continuaci?n, pos? sobre las telas una peque?a lata a modo de depositario de fondos para aqu?l agradecido espectador que supiera valorar su humilde obra.

Un atril de dibujo reci?n desplegado y un lienzo blanco atrapado en ?l permitieron al anciano, un d?a m?s, proseguir con su tarea art?stica, pincelando aquello tan bello que a la gente agradaba y que ?l bien sab?a lo que hab?a significado en su vida: campos y sembrados de f?rtiles surcos, jornaleros encorvados y arados colmados de sue?os, cielos azules de Andaluc?a y verdes olivares de la Subb?tica, tierras pr?speras y callosas manos, senderos floreados y suelos yermos agotados; vida y lujo para unos pocos, vida s?lo para otros tantos, sudor y hambre a destajo.

Fue capricho del cielo emborronarse con negros nubarrones de manera repentina, comenzando a descargar un aguacero igualmente inesperado. Por m?s que quiso apresurarse Tom?s, sus obras ya hab?an comenzado a padecer las inclemencias del tiempo; borbotones de agua deste??an los lienzos y se precipitaban formando arroyuelos hasta los desag?es en una singular conjunci?n de colores.
El viejo mir? hacia arriba estirando su cuello, con el ce?o fruncido y desafiante. Despu?s, termin? de recoger sus obras empapadas, descoloridas por el torrente celestial. Fue en ese preciso instante cuando escamp? y el infinito azul comenz? a despejarse de nuevo. El sol se abri? paso entre aquellas inoportunas nubes que poco a poco se fueron alejando.
El abuelo se acomod? en el banco con un gesto de resignaci?n en su tez. Triste, abatido? De repente, procedente de una callejuela, sali? un ni?o corriendo con su cara llena de mocos, delgadito como un suspiro y cubierto de harapos. No deb?a tener m?s de diez primaveras. Puso fin a su alocada carrera justo delante del lienzo que a?n permanec?a en el atril completamente mojado, aqu?l que Tom?s no hab?a hecho nada m?s que comenzar a pintar justo antes del diluvio. Acto seguido, comenz? a re?r amplia y generosamente a la vez que se giraba hacia el deca?do anciano, quien le observaba seriamente sin perder detalle alguno del espont?neo visitante que trajo el regreso del sol. Fue entonces cuando el peque?o, que no paraba un s?lo instante de lamer una piruleta que ten?a entre sus manos, se le acerc?, sac? de su boca el gran caramelo con palo y, tan sonriente como al principio, alarg? su brazo para ofrecer tal regalo al abuelo.
El viejo no pudo evitar dejar escapar de su boca una sonora carcajada que mostr? con detalle el lamentable estado de su dentadura, haciendo gala de tres o cuatro dientes a duras penas mantenidos, pero ni siquiera repar? en eso, es m?s, no le hubiera importado trat?ndose de ?l y menos a?n en aquellas benditas circunstancias que le estaban haciendo re?r tanto. Tom? el caramelo de la mano del cr?o y ?ste a su vez emprendi? nuevamente su veloz carrera hacia las calles de las que hab?a llegado, all? desapareci? como por arte de magia, de la misma forma que hab?a llegado.

La gente comenz? a fluir de nuevo como lo hiciera hace unos minutos aqu?l chaparr?n pasajero, llenando el Bulevar por doquier que se pasease la vista. Al pasar junto al abuelo se deten?an ante el ?nico lienzo que a?n se mostraba de aquella exposici?n ma?anera. Acto seguido, se giraban hacia Tom?s sonriendo y, sin pensarlo, todos iban depositando monedas en la lata, medio llena de agua, que serv?a para acoger la limosna de algunos o el reconocimiento art?stico popular de otros. El sonido met?lico de las monedas al caer una sobre otra se iba alternando con el vaiv?n del gent?o, las sonrisas y los gestos de agradecimiento del anciano que no daba cr?dito a lo que estaba sucediendo justo despu?s de aquella catastr?fica situaci?n.
Nuestro amigo, perplejo, se levant? del banco y se acerc? al lienzo para observarlo con detenimiento, del mismo modo que lo observaban los viandantes. Su rostro se desencaj? del asombro al comprobar que sobre la tela, a?n h?meda, estaba retratado con acertad?sima exactitud el vivo retrato de su rostro, con una carcajada pintada en su boca que mostraba con detalle el lamentable estado de su dentadura, haciendo gala de tres o cuatro dientes a duras penas mantenidos. Un sol que rozaba el est?o, brill? sobre el azul celeste con m?s vigorosidad que nunca.

Sin duda, y a pesar de la poca fe de Tom?s, un ?ngel le hab?a tocado hoy.

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Enrique S?nchez Rodr?guez, en C?rdoba a 7 de junio de 2006
(Modificado 24 el 27 de octubre de 2006).

Tags: Córdoba, cielo, cuento, niño, Tomás, pintor, ángel

Comentarios
Publicado por Despistado
Viernes, 12 de octubre de 2007 | 5:26
Saludos del Movimiento Argenlibre, no pensamos como ustedes y repudiamos las Ideas del Che, pero lucharimos y peliariamos para que ustedes y calquier ciudadano pueda expresar libremente su expresion y su pensamiento.

Mis respetos y mis saludos.

Movimiento Argenlibre
argenlibre.blogspot.com
Publicado por REVOLUCION_CHE
Viernes, 12 de octubre de 2007 | 16:46
Bueno, amigo, antes que nada bienvenido al blog.

Comprendo que cada uno defienda sus intereses y tal vez por eso usted piense as?.
Pero creo que tal vez esos intereses que usted defiende no sean los que favorezcan a la mayor?a del pueblo, la mayor?a exclu?da de un sistema capitalista y voraz que avanza sin demora y sin miramientos.

Ustedes se adaptan a ese sistema que crea injusticia y desigualdad, nosotros peleamos contra esa exclusi?n hist?rica, pues es inter?s de la mayor?a del Pueblo.

En cuanto a poder expresar la opini?n libremente, estamos de acuerdo.

Reciba un cordial saludo, amigo.

"El momento es fe firmeza" y no hay marcha atr?s.