Martes, 02 de octubre de 2007
Comunicado ?ntegro
Las FARC proponen un Gran Acuerdo Nacional por la Paz y una Asamblea Constituyente
2-10-07
Rebeli?n

1. La dignidad nos est? convocando a la resistencia en unidad frente al gobierno forajido, ileg?timo e ilegal que se ha tomado el Palacio de Nari?o, a la convergencia y al Acuerdo Nacional para superar la profunda crisis institucional y de gobernabilidad que abate al pa?s, y para concertar caminos ciertos hacia la paz duradera.

Colombia merece respeto. No podemos tolerar m?s esa mafia narco-paramilitar de latifundistas y ganaderos, narcotraficantes y empresarios que, con el apoyo militar del gobierno de los Estados Unidos y el bombo de los medios de informaci?n, convirtieron a Colombia en un infierno de la guerra, las masacres, las detenciones masivas de ciudadanos, las desapariciones, la miseria y el saqueo, y de todos los desafueros del terrorismo de Estado.

2. El gobierno de Uribe marcha al comp?s de las directrices de Washington y de las exigencias de poderosos capos narco-paramilitares como Salvatore Mancuso, Jorge 40, Casta?o, Cuco Vanoy, Isaza, B?ez, Macaco, Don Berna, El Alem?n, Giraldo, El Tuso, Gordo Lindo y otros siniestros personajes de motosierra y coca?na, socios del Presidente. Esa mafia financi? con maletas repletas de d?lares las dos campa?as presidenciales de Uribe.

S?; ellos lo eligieron, y son ellos los que est?n mandando.

Impusieron a punta de fusil, de terror y de fraudes electorales a decenas de congresistas, gobernadores y alcaldes que han actuado como peleles del paramilitarismo en la pol?tica y en el gobierno. Como se cre?an los due?os del pa?s no tuvieron reparo en proclamar con clarines de victoria que hab?an logrado elegir el 35% del actual congreso, lo que equivale a unos 80 representantes y senadores. Esos mismos votos contaminados llevaron a Uribe a la Presidencia de la Rep?blica, y por eso y mucho m?s, su mandato es ileg?timo e ilegal.

Este gobierno est? erigido sobre miles de fosas comunes y masacres, sobre tierras despojadas y millones de desplazados, sobre l?grimas y luto? Nada se hizo sin el visto bueno o sin la participaci?n de las fuerzas armadas oficiales.

Toda la c?pula del Estado, empezando por el propio Uribe, cabecilla principal de los "paracos", est? invadida por el monstruo de la narco-para-pol?tica que se tom? a Colombia. El Vicepresidente fue el inspirador del bloque paramilitar que act?o sobre la capital. La comandancia del ej?rcito y la polic?a no puede negar que siempre actu? en concierto para delinquir con ellos. El ministro de Defensa conspir? con Carlos Casta?o. La ex canciller Ara?jo era cuota de Jorge 40. El ex jefe del DAS Jorge Noguera, adem?s de montar con ellos el conocido fraude electoral a favor de Uribe, les suministraba la lista de los dirigentes sindicales y populares que deb?an asesinar.

Al pa?s se lo estaban robando los mandamases paramilitares y Uribe no dec?a nada. Se robaron los recursos de la salud. Mordieron cuanto contrato aparec?a. Saquearon los presupuestos departamentales y municipales. Se les permiti? cobrar impuestos?

El Acuerdo de Ralito, pacto de las tinieblas entre el gobierno y sus paramilitares, fue el pacto de la impunidad, en el que el gobierno se comprometi? a garantizarles penas irrisorias y simb?licas, participaci?n en pol?tica, la no extradici?n, el respeto a sus riquezas mal habidas amasadas con el despojo, el narcotr?fico y el lavado de activos.

Esa es la raz?n que ha compelido al Presidente Uribe al desacato y al desaf?o ins?lito frente a la providencia de la Corte Suprema de justicia que dictamin? que paramilitarismo y concierto para delinquir no es sedici?n. ?l entiende que sin el r?tulo artificial de delito pol?tico que pretend?a colgarle al paramilitarismo para santificarlo, se le cierra la m?s importante opci?n de impunidad con que contaba, no s?lo para favorecer a los paramilitares, sino para exculpar al Estado, genitor de esa inhumana estrategia contrainsurgente en la que tambi?n est?n involucradas la CIA y la DEA.

Es que Uribe se ha merecido el repudio de los pueblos que en sus giras internacionales lo recibe con gritos de asesino, asesino; que renuncie por paramilitar, por ileg?timo y por ilegal.

Cualquier gobierno del mundo en tales circunstancias ya habr?a ca?do sin remedio. Y los colombianos no somos menos para tolerar semejantes gobernantes, as? cuenten con el respaldo del gobierno de los Estados Unidos.

3. Colombia est? siendo violentada adem?s por la pol?tica de Seguridad Democr?tica dise?ada por Washington como desarrollo de la vieja Doctrina de Seguridad Nacional y como estrategia de predominio del imperio sobre los pueblos de Nuestra Am?rica. En esencia esta pol?tica -explicada por el general Craddock del Comando Sur- busca en el marco de la recolonizaci?n neoliberal, asegurar la inversi?n y el expolio de las trasnacionales mediante la aplicaci?n de leyes severas y la fuerza, para reprimir y aniquilar la resistencia de los pueblos y la inconformidad social.

No podemos permanecer impasibles frente a esta pol?tica que ya empieza a ser ejecutada tambi?n por otros gobiernos del hemisferio.

Para el caso de Colombia la Seguridad Democr?tica tiene como componente militar el Plan Patriota, cuyo objetivo principal es la derrota militar de la guerrilla de las FARC, o en su defecto la reducci?n de su voluntad de lucha para llevarla doblegada a la mesa de negociaciones. Desde luego no se sienten tranquilos con esta alternativa de poder construida por el pueblo como resistencia a d?cadas de violencia estatal y de opresi?n.

Con ese objetivo de derrotar a la guerrilla movilizaron decenas de batallones y brigadas m?viles hacia el sur y lanzaron grandes y sostenidas operaciones en otras ?reas del pa?s. Instalaron puestos de mando con oficiales gringos en Larandia y Tres Esquinas, Caquet?, en los umbrales de la Amazon?a que codician. Activaron sat?lites esp?as y aparatos con tecnolog?a militar de punta. Desplegaron cercos estrat?gicos, bloquearon zonas campesinas, desplazaron a la poblaci?n, asesinaron y desaparecieron civiles, incendiaron parcelas, robaron ganados, bombardearon d?a y noche, trillaron selva y cordilleras, y no han podido en cinco a?os mostrar un resultado contundente. S?lo el desgaste in?til y el resquebrajamiento de la voluntad de lucha de las tropas oficiales que mueren en la selva o salen lisiados de ella, porque as? lo quiere un loco guerrerista que vocifera en Bogot? y echa generales por ausencia de resultados o partes de victoria.

De la p?lvora y el fragor de los combates est? surgiendo una fuerza guerrillera de nuevo tipo, fogueada en las maniobras enemigas y en el choque con las nuevas tecnolog?as de la operatividad contrainsurgente, guerrilla que es verdadero poder de fuego pol?tico y militar al servicio de la causa popular.

Pero paralelamente al desarrollo del Plan Patriota en los distintos teatros de operaciones, el gobierno iba entronizando el delito de opini?n, la represi?n de la conciencia, hasta llegar a encarcelar a m?s de 150 mil ciudadanos acus?ndolos de simpatizar con la guerrilla. En aras de disuadir el respaldo al proyecto pol?tico y social de la insurgencia se est? cercenando en Colombia el derecho universal a la opci?n pol?tica. No le bast? eliminar f?sicamente a toda una generaci?n de revolucionarios que se incorporaron a la Uni?n Patri?tica como alternativa legal de cambio; ahora quieren imponer un pensamiento, el de la nueva inquisici?n, de la derecha y el fascismo. Un pensamiento que criminaliza la protesta social con el cuento que detr?s de toda movilizaci?n popular contra las pol?ticas del gobierno est? la guerrilla. Un autoritarismo que quisiera barrer con la autonom?a y la independencia de las otras ramas del poder p?blico para establecer sin sobresaltos constitucionales el reino de la tiran?a, que s?lo tolera las oposiciones que no se propongan el cambio del statu quo, de las estructuras de la opresi?n.

4.Esa derecha fascista activ? el presupuesto de la naci?n en funci?n de la guerra y el resultado es el desastre social. Ni?os que mueren de hambre, crecimiento de la pobreza y del marginamiento, abandono total de los proyectos de construcci?n de vivienda popular; la mayor?a de la poblaci?n sin servicios de agua, luz y alcantarillado. Indiferencia del gobierno frente a la carencia de escuelas, colegios y maestros porque opt? por la privatizaci?n de este servicio, lo mismo que el de la salud. Recorte de las transferencias que paraliza el desarrollo de las regiones. Venta de empresas rentables del Estado para allegar m?s recursos a la guerra. Privatizaci?n paulatina de empresas estrat?gicas como ECOPETROL. Incremento de los ?ndices de desempleo y subempleo al impulso de la flexibilizaci?n laboral que pisotea los derechos de los trabajadores y dispara las ganancias de los empresarios. Hambre y alto costo de la vida es lo que generan las pol?ticas del Estado contra la masa popular. Perspectivas de agudizaci?n de la crisis social con la aprobaci?n del TLC que atenta contra la patria, la soberan?a y la calidad de vida de los colombianos.

La perfidia con que act?a el Estado debe ser respondida con la movilizaci?n de pueblo en acciones de calle y bloqueo de carreteras que paralicen el pa?s en demanda de los derechos conculcados para constatar en la lucha de masas la fuerza de los de abajo y para buscar la convergencia de todos los sectores democr?ticos bajo una sola bandera pol?tica y social con miras a conformar un nuevo gobierno que trabaje por la paz, la justicia social y el rescate de la dignidad y la soberan?a del pueblo de Colombia.

5. Para la construcci?n de esta alternativa ponemos a consideraci?n del pa?s, de sus organizaciones pol?ticas y sociales, de todo el pueblo, la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia para abrir la discusi?n y el intercambio en torno a las banderas y programa de un nuevo gobierno que sugerimos patri?tico, democr?tico, bolivariano, hacia un nuevo orden social, comprometido en la soluci?n pol?tica del grave conflicto que vive el pa?s.

Un gobierno cuya divisa en pol?tica internacional sea la patria Grande y el Socialismo y que priorice la integraci?n de los pueblos de Nuestra Am?rica. Por eso la pol?tica de fronteras de FARC opta por la hermanaci?n y no por la confrontaci?n con los ej?rcitos de los pa?ses vecinos. Nuestra lucha es de resistencia y liberaci?n frente al r?gimen opresor colombiano.

Un nuevo gobierno que materialice el proyecto pol?tico y social del Libertador, que conforme un nuevo Ej?rcito Bolivariano para la defensa de la patria y las garant?as sociales. Un nuevo orden edificado sobre la democracia y la soberan?a del pueblo, que agregue a las ramas del poder p?blico los poderes moral y electoral, que instituya el congreso unicameral y la revocatoria del mandato. Un nuevo sistema de gobierno que castigue con severidad la corrupci?n y la impunidad, que ponga fin a la pol?tica neoliberal, que estimule la producci?n en sus diversas modalidades, que asuma el control de los sectores estrat?gicos, que haga respetar nuestra soberan?a sobre los recursos naturales y que implemente pol?ticas eficaces de preservaci?n del medio ambiente. Un gobierno que trabaje por la gratuidad de la educaci?n en todos los niveles, que instrumente la redenci?n social, la justicia agraria, que renegocie los contratos con las trasnacionales que sean lesivos para la naci?n, que deje sin vigencia los pactos militares, tratados y convenios que mancillen la soberan?a de la patria, que no extradite nacionales, que objete el pago de la deuda externa en aquellos pr?stamos viciados de dolo en cualquiera de sus fases. Un gobierno cuya divisa en pol?tica internacional sea la Patria Grande y el Socialismo y que priorice las tareas de la integraci?n de los pueblos de Nuestra Am?rica.

Es hora de analizar y seleccionar la ruta que nos conduzca a la paz, a la independencia, la justicia social, la democracia, y la unidad como camino para sobrevivir y enfrentar con ?xito las pol?ticas de los imperios.

6.La paz es un proceso, un bien com?n que requiere de todos la preparaci?n del terreno para que germine. No se logra de la noche a la ma?ana. Necesita nuevas estructuras econ?micas, pol?ticas y sociales que la sustenten, cambios como los que sugiere la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia.

No habr? paz de los sepulcros. Todos los planes militares de las oligarqu?as y el imperio para exterminar a la insurgencia, desde el LASO ((Latin American Security Operation) ejecutado en Marquetalia, hasta el Patriota, han fracasado porque el alzamiento armado por causas sociales, econ?micas y pol?ticas, no se derrota ni con bombas, ni con plomo, ni tecnolog?as reci?n creadas.

Por chifladura o demagogia electorera, Uribe ha anunciado estar dispuesto a oficializar una zona de encuentro para firmar la paz en tres meses. 43 a?os de confrontaci?n no se superan en tan corto tiempo. La problem?tica pol?tica, econ?mica, social, cultural, ambiental y de soberan?a del pa?s no se puede resolver en 3 meses, a no ser que alguna de las partes haya derrotado al contendor, y este no es el caso. Uribe no es el hombre para la paz en Colombia. No est? programado por los gringos para eso. Un tipo que ni siquiera reconoce la existencia del conflicto armado no lograr? la paz por ninguna v?a. S?lo un nuevo gobierno patri?tico y democr?tico, soberano, podr? lograr la paz negociada, no un gobierno t?tere de la Casa Blanca. Se necesitar?a un gobierno compenetrado con la necesidad de la paz, que apoyado en el pueblo y el inter?s nacional tome la decisi?n de regresar las tropas a sus cuarteles, de reducir dr?sticamente el presupuesto de la guerra a favor de la inversi?n social y de exigir la salida del pa?s de las tropas y asesores estadounidenses entrometidos en el conflicto interno y factor atizador de la guerra, para darle paso resuelto a los di?logos de paz.

7. La paz merece todos los esfuerzos y sacrificios del pa?s y empieza con el consenso de sus fuerzas fundamentales, de sus organizaciones pol?ticas y sociales, para crear entre todos una nueva alternativa pol?tica de poder que se convierta en gobierno soberano y digno, altivo frente a Washington, empe?ado en la mayor suma de felicidad posible para el pueblo seg?n el mandato del Libertador.

Es necesario empezar cuanto antes el intercambio y el reencuentro de todos los actores de la transformaci?n social y la paz, incluida la guerrilla, en torno a esta perspectiva. Aquellos que desde la servidumbre del establecimiento pregonan la exclusi?n de la insurgencia con rebuscados argumentos, lo hacen para inducir a la formaci?n de una alternativa enclenque que sea presa f?cil de los poderosos explotadores de siempre.

Proponemos despegar lo m?s pronto posible con los primeros contactos clandestinos, sin darle importancia al gobierno, para convenir un derrotero y para ir esbozando colectivamente algunos trazos program?ticos para la redenci?n de Colombia.

Invitamos a este di?logo a los dirigentes revolucionarios, a los sectores democr?ticos de los partidos, a la gente avanzada del clero, a los militares patriotas y bolivarianos, a los l?deres obreros y campesinos, estudiantiles, comunales, ind?genas, a las negritudes, a los educadores, a las mujeres? a todos los liderazgos populares, para juntar anhelos y emprender juntos el camino hacia la Nueva Colombia.

8. El objetivo es la creaci?n de una alternativa para el cambio, surgida de un Gran Acuerdo Nacional por la paz, la justicia, la soberan?a y el decoro de la naci?n, que se proponga un nuevo gobierno para salvar a Colombia del abismo, para recuperar la dignidad mancillada por el gobierno forajido de fascistas narco-paramilitares bendecidos por Washington, una nueva conducci?n de los destinos de la patria que proscriba la represiva y expoliadora Seguridad Democr?tica del imperio y la pol?tica neoliberal, que rescate la soberan?a del pueblo, reestructure el Estado con el fin de garantizar el bien com?n y conforme un Ej?rcito Bolivariano guiado por el amor al pueblo, la justicia social y la defensa de la Patria. En fin, un gobierno que convoque una Asamblea Nacional Constituyente para darnos una nueva Constituci?n que refrende los cambios a favor del pueblo, hacia la paz y la convivencia, la verdadera democracia, la soberan?a y la integraci?n solidaria de los pueblos, como mandatos emanados de ese gran Pacto Social.

No nos queda otra alternativa que buscar unidos el camino para salir de la oscura noche orientados por la vislumbre de la justicia y la alborada nueva de la Gran Colombia.

Hacia la Nueva Colombia, Acuerdo Nacional por la Paz

Tags: FARC, Uribe, paramilitares, Asamblea Constituyente, acuerdo nacional, narcotráfico, paz

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