Viernes, 28 de septiembre de 2007
Imagen
Kosovo Internacional

Submunici?n de la bomba de racimo BLU97, fabricada en EE UU y hallada en Kosovo. La regi?n qued? contaminada con miles de bombas de racimo despu?s de la intervenci?n de la OTAN en 1999.


Entre las categor?as de armamento que precisan regulaciones nacionales e internacionales estrictas, para proteger a los civiles durante y despu?s de un conflicto armado, las bombas de racimo exigen especial atenci?n. Estas armas act?an de forma indiscriminada, no distinguen entre blancos civiles y militares y siguen causando muertos y heridos mucho tiempo despu?s de que un conflicto haya finalizado.

Estas armas tienen un impacto desproporcionado sobre las poblaciones civiles en zonas de conflicto por dos razones. Por un lado, se dispersan en superficies muy amplias, que pueden llegar a ser de cientos de hect?reas, en muchos casos ?reas habitadas por poblaci?n civil o cerca de ellas.

Por otro, entre el 5% y el 30% de las submuniciones no llegan a explotar y permanecen dispersas sobre el territorio. A partir de ese momento, y hasta mucho tiempo despu?s, cumplen la misma funci?n que las minas antipersonales y estallan al m?nimo contacto.

Adem?s de las muertes que se producen durante y despu?s de las operaciones, tienen graves consecuencias socioecon?micas para las poblaciones que viven en esas zonas. Durante largo tiempo desde que acaba el conflicto, impiden el uso de carreteras, el acceso a las escuelas y hospitales, y el desarrollo de la agricultura en pa?ses donde ?sta es crucial para la supervivencia.

Desde los a?os sesenta, este armamento ha sido utilizado en numerosas guerras y tambi?n en varios de los conflictos m?s recientes: Kosovo (1999), Afganist?n (2001), Irak (2003) y L?bano (2006). As? como en pa?ses africanos como Sud?n y Sierra Leona, entre otros.

No existe una prohibici?n espec?fica de estas armas a pesar del da?o que causan. Sin embargo, son contrarias a las disposiciones generales de los Convenios de Ginebra al violar el principio de discriminaci?n entre civiles y militares.

Desde 1976, algunos pa?ses han venido pidiendo su prohibici?n. M?s recientemente, los parlamentos de Australia, Dinamarca y Noruega, y el Parlamento Europeo, han reconocido el peligro que significan. El paso m?s significativo lo dio el Parlamento de B?lgica en el a?o 2006: prohibi? la tenencia, almacenamiento y fabricaci?n de estas armas en su territorio. Y Noruega ha anunciado que liderar? un proceso internacional encaminado a lograr su prohibici?n.

Sin embargo, hasta el momento no se han tomado decisiones, a pesar de la presi?n y sensibilizaci?n que llevan a cabo organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo. Greenpeace se une ahora a ellas para reclamar una prohibici?n de la fabricaci?n, uso y venta de las armas de racimo a trav?s de normas nacionales e internacionales.

En torno a 100.000 personas han muerto como consecuencia de las bombas de racimo, un 98% de ellos civiles.

greenpeace.org

Tags: Internacional, Europa, España, bombas de racimo, guerra, armas, munición

Comentarios
Publicado por VVV
Viernes, 28 de septiembre de 2007 | 19:14
Este mundo se lo llevo quien lo trajo!

QUE BOLAS!!!!!!!!!


vvv