Hoy lloré una lágrima. Sólo del más fuerte de mis ojos. El otro debió morir al no soportar mi tristeza.
Fue una sola lágrima. Mi corazón no sabe llorar. Ahora se está ahogando en su sangre. Sin ánimos de luchar.
Hoy he llorado una lágrima y fue de allá adentro. Perdí la noción del tiempo y dejé de sentir el viento.
Siento frío y estoy sudando, mi ser se está congelando; me siento igual que mi entorno donde no veo mis manos en tanta oscuridad.
No es maldad ni es enojo. Ni hay agua y me ahogo; es simplemente una flecha que me lanzó la existencia y se clavó en mi interior.
Quisiera llenar un río con el agua de mis ojos y la impotencia me arremete al no poder llorar más.
Mi corazón está muriendo. Agoniza y lo siento. Y no lo puedo ayudar.
Ahora es tanta mi tristeza que el amargo de lo dulce está en mi cabeza y mi propia lágrima me podría embriagar.
Quizás no te importe y esto quede aquí. O a lo mejor ni te enteres, que esta fue por ti.
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