"La Chiquita Piconera"*, cuadro de Julio Romero de Torres. Córdoba, 1.930.
A Córdoba “consentío”
¿Me sientes?
Serpenteando entre aceitunas por meandros de magia,
atravesando la sierra morena y preciosa,
haciendo del camino interminable reverencia
entre pinares de incienso y el rocío que reposa.
¿Me escuchas?
Arrancando desde muy adentro el cante jondo,
aplaudiendo la gracia que sana amargura,
tejiendo con palmas cabello negro alborotado
por taconeo que pinta inigualable hermosura.
¿Me captas?
Desprendiendo el insomnio de mi piel tostada,
a golpe de cadera despertando tu calma,
cimbreando mi vientre en sensual danza
por tus pupilas perdidas, por tu sol que me llama.
¿Me amas?
Deambulando fundidos por tu ribera bravía ,
saboreando soleares de guitarra flamenca,
liberando recuerdos de conciencia gitana sentía
entre morunas madejas de belleza eterna que en ti se aposenta.
¿Me llevas?
De tu cintura prendida, en tu cabeza consentía,
cabalgando en tu pecho como mal de amores,
fundida a tu espalda, jinete, por toda mi serranía,
colmando mis tierras de mayos, dorado néctar y flores.
Kike Sánchez, Caracas (Venezuela), a 7 de diciembre de 2004.
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