Mil y una, Córdoba
Mil y un recuerdos, Córdoba mía,
me contemplan tras celosía
de tu mosaico de calles trenzadas
y tus harenes de leyendas mimadas;
mil y una historia, Córdoba mía,
de tiempos de gloria y rebeldía,
de flotar de aromas en molida hojarasca,
de atardeceres de rojo y aurora blanca;
mil y una noches, Córdoba mía,
de eterno pasear por empedrada travesía,
por patios de cuentos de azahar y jazmín,
borracho de amor, embriagado de ti;
mil y una mirada, Córdoba mía,
que a destajo vomitan sabiduría,
que desde ancestral lejanía erguida
lloran tu encanto, cultivan tu belleza infinita;
mil y una vez, Córdoba mía,
nacería en tu seno y en tu seno descansaría.
Kike Sánchez, a 10 de mayo del 2004.