Domingo, 05 de agosto de 2007

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A 109 a?os de la invasi?n de Puerto Rico por EE.UU.
Reflexiones sobre la lucha continua por los derechos humanos
05-08-2007

Amy Goodman/Frank Espada/Mart?n Espada
Democracy Now!

Traducido del ingl?s para Rebeli?n por Germ?n Leyens



En el 109 aniversario de la invasi?n de Puerto Rico por EE.UU., contin?a el debate sobre la independencia pol?tica de Puerto Rico y la presencia militar y corporativa de EE.UU. en la isla. Los puertorrique?os han tenido la ciudadan?a de EE.UU. desde 1917, pero los residentes de la isla no pueden votar para elegir al presidente y carecen de representaci?n con derecho a voto en el Congreso de EE.UU.

Hoy se marca el 109 aniversario de la invasi?n de Puerto Rico por EE.UU. El 25 de julio de 1898, despu?s de 400 a?os de gobierno espa?ol, tropas de EE.UU. invadieron la isla. Al terminar la Guerra Espa?ola-Estadounidense, Espa?a cedi? Puerto Rico y otros territorios a EE.UU. M?s de un siglo despu?s, Puerto Rico sigue siendo territorio de EE.UU.

Los puertorrique?os componen actualmente cerca de un 2,5% de la poblaci?n de EE.UU., y despu?s de m?ltiples olas de migraci?n durante los ?ltimos dos siglos, la poblaci?n continental es ahora mayor que la poblaci?n de la propia isla.

Hablamos con dos destacadas voces de Puerto Rico: el periodista gr?fico y activista Frank Espada ha trabajado durante d?cadas documentando la di?spora puertorrique?a, as? como el movimiento de los derechos civiles en EE.UU. Naci? en Utuado, Puerto Rico, en 1930. Creci? en la Ciudad de Nueva York y ahora vive en San Francisco donde ense?a fotograf?a. El a?o pasado public? un libro con sus fotograf?as de 1970 a 1985 que documentan las vidas e historias de comunidades puertorrique?as en todo EE.UU. El libro se llama: ?The Puerto Rican Diaspora: Themes in the Survival of a People.? M?s informaci?n en FrankEspada.com

Mart?n Espada es hijo de Frank y un aclamado poeta y profesor en la Universidad de Massachussets-Amherst donde ense?a escritura creativa y la obra de Pablo Neruda. Lo llaman ?el poeta latino de su generaci?n? y ha publicado trece libros como poeta, editor y traductor. Su octavo libro de poemas ?"The Republic of Poetry," publicado el a?o pasado fue finalista del Premio Pulitzer. M?s informaci?n en Mart?nEspada.net

TRANSCRIPCI?N NO EDITADA

JUAN GONZ?LEZ: Hoy se marca el 109 aniversario de la invasi?n de Puerto Rico por EE.UU. El 25 de julio de 1898, despu?s de 400 a?os de gobierno espa?ol, tropas de EE.UU. invadieron la isla. Al terminar la Guerra Espa?ola-Estadounidense, Espa?a cedi? Puerto Rico y otros territorios a EE.UU.

M?s de un siglo despu?s, Puerto Rico sigue siendo territorio de EE.UU. Los puertorrique?os han tenido la ciudadan?a de EE.UU. desde 1917, pero los residentes de la isla no pueden votar para elegir al presidente y carecen de representaci?n con derecho a voto en el Congreso de EE.UU. El debate sobre la independencia pol?tica de Puerto Rico y la presencia militar y corporativa de EE.UU. en la isla sigue vigente.

AMY GOODMAN: Hoy hablaremos con dos destacadas voces de Puerto Rico: el periodista gr?fico y activista Frank Espada ha trabajado durante d?cadas documentando la di?spora puertorrique?a, as? como el movimiento de los derechos civiles en EE.UU. Naci? en Utuado, Puerto Rico, en 1930. Ha vivido en EE.UU. desde los nueve a?os. Habla con nosotros por tel?fono desde California.

Mart?n Espada es hijo de Frank y un aclamado poeta y profesor en la Universidad de Massachussets-Amherst. Mart?n ha sido comparado con Pablo Neruda. Lo llaman ?el poeta latino de su generaci?n.? Obtuvo el American Book Award, entre otros galardones. Habla con nosotros desde Chicopee, Massachussets. Damos la bienvenida a los dos en Democracy Now!

MART?N ESPADA: Gracias.

FRANK ESPADA: Gracias, Amy. Estoy muy contento de estar con usted y con Juan. Soy Frank.

JUAN GONZ?LEZ: Frank, bienvenido, y quisi?ramos comenzar con usted. Usted es uno de los primeros inmigrantes, aunque obviamente hubo puertorrique?os en EE.UU. desde fines del Siglo XIX. Pero su familia no lleg? con la gran ola despu?s de la Segunda Guerra Mundial. H?blenos un poco sobre su experiencia en la Ciudad de Nueva York y la llegada de su familia.

FRANK ESPADA: Bueno, para comenzar, fue un tremendo cambio para nosotros. Llegamos en medio de un vecindario de clase trabajadora irland?s, y comenc? de inmediato el proceso de tratar de asimilarme a esa sociedad en particular. Por decir lo menos, fue muy dif?cil, y aprend? r?pidamente lo que es el racismo, aunque tengo que decir que de esa experiencia salieron amigos para toda la vida.

Lo que m?s recuerdo son los problemas que mi padre tuvo para encontrar un trabajo en esos d?as. Todav?a hab?a letreros que dec?an ?No se aceptan puertorrique?os,? etc. As? que finalmente tuvo que volver a la isla. Nosotros nos quedamos.

Y luego vino una larga historia, que tuvo que ver con aprenderlo todo sobre la cultura y aprender que no deb?a hablar espa?ol afuera y esencialmente con tratar de ? todo apuntaba a la asimilaci?n y a hacerse estadounidense. Por suerte, eso nunca me pas?, no creo.

De modo que, esencialmente, esos son los primeros recuerdos que tengo. Muchos de ellos son muy dolorosos. Otros son bastante interesantes y cosas que valorar? toda mi vida. Por ejemplo, - estoy casado desde hace cincuenta y cinco a?os ? nuestro padrino fue un irland?s, etc. As? que tenemos una mezcla de cosas, pero a pesar de todo, nunca olvid? quien era, y nunca esper? convertirme en un estadounidense puertorrique?o. Y de alguna manera logr? evitar el camino que emprende mucha gente, muchos puertorrique?os y otros. Es decir que tiran a la basura su bagaje cultural a fin de convertirse en parte de la corriente dominante.

JUAN GONZ?LEZ: Ahora bien, recuerdo que usted comenz? temprano a interesarse por la fotograf?a. Tengo una foto de Malcolm X que me dio hace muchos a?os, que tom? en 1965, creo que fue, durante los boicots de las escuelas de esos d?as.

FRANK ESPADA: Fue el 64.

JUAN GONZ?LEZ: 64, as? es. Puede hablarnos...

FRANK ESPADA: S?lo lo menciono porque fue asesinado el a?o siguiente.

JUAN GONZ?LEZ: Correcto.

FRANK ESPADA: No mucho despu?s. S?, form? parte de las manifestaciones del boicot a las escuelas.

JUAN GONZ?LEZ: Y usted se involucr? con los Pioneros Puertorrique?os que participaron en el Movimiento por los Derechos Civiles. ?Podr?a hablarnos de esa gente a la que se uni? en esos d?as?

FRANK ESPADA: Bueno, generalmente era m?s o menos un lobo solitario, s?lo porque encaraba cosas de todos los d?as. Y la mayor parte de los primeros d?as de mi participaci?n tuvo que ver con, como dije, la educaci?n y otras cosas en Nueva York Este, la secci?n del este de Nueva York de Brooklyn, que era uno de los peores barrios bajos y guetos de la ciudad. Encontr? a, y trabaj? con, varias personas que pueden ser consideradas como Pioneros, pero en su mayor parte gente era decente que nunca recibi? reconocimiento, que nunca logr? alg?n tipo de factor de reconocimiento, como lo llamo, as? que, esencialmente ? por ese motivo siempre sent? en realidad que mientras m?s cerca se est? de la comunidad, tanto mejor ? siempre oper? bas?ndome en esa suposici?n ? y que las altas esferas de nuestra dirigencia, pensaba en esa ?poca, realmente no hac?an lo suficiente. As? que fue realmente una situaci?n en la base, y fuimos de los primeros en desarrollar el movimiento de derechos de asistencia social. Y en los hechos, comenz? realmente en esa comunidad con esa peque?a organizaci?n que ten?amos. Fue a los comienzos mismos de los a?os sesenta. Pero en todo caso, casi todo el tiempo, me qued? con la gente que lo hac?a en el ?mbito comunitario y trat? de mantenerme alejado de los grupos m?s organizados.

AMY GOODMAN: Quisiera introducir a Mart?n Espada, Frank, tu hijo, activista puertorrique?o, poeta, ahora profesor en la Universidad de Massachussets-Amherst, ha publicado trece libros como poeta, editor y traductor. Su octavo libro, ?The Republic of Poetry,? finalista en el Premio Pulitzer Prize, obtuvo el American Book Award. Mart?n, ?puede retroceder en el tiempo y hablarnos de lo que le pas? a Puerto Rico? Hable de este d?a, 25 de julio de 1898.

MART?N ESPADA: Bueno, la mejor manera de hablar sobre lo que sucedi? en este d?a, el 25 de julio de 1898, es comenzar con dos estrofas de un poema que escrib? llamado "Inheritance of Waterfalls and Sharks" [Herencia de cascadas y tiburones]. Y voy a leer este poema, porque presenta a dos personajes que, a mi juicio, son cruciales para comprender lo que pas? ese d?a: dos personas que formaron parte de la fuerza invasora. Me refiero al general Nelson A. Miles, que dirigi? la invasi?n, y me refiero a un poeta llamado Carl Sandburg, quien realmente tom? parte en ella a la edad de veinte a?os. As? que s?lo leer? esas dos estrofas, y luego tratar? de dar un sentido de lo que dicen desde el punto de vista hist?rico. El poema, de nuevo, se llama "Inheritance of Waterfalls and Sharks."

En 1898, con la infanter?a de Illinois,

el muchacho que lleg? a ser el poeta Sandburg

rem? a tierra al San Bernardo de su capit?n

en Gu?nica, y vio al capit?n arrojando

cubos de bife al hocico canino.

Los soldados atravesaban mangos con bayonetas

como soles abatidos en un desgarre de carne amarilla.

El general Miles, que encaden? a Ger?nimo

para la fotograf?a en sepia del ?ltimo renegado,

prometi? a Puerto Rico la bendici?n de la civilizaci?n ilustrada.

El soldado Sandburg march?, ojeando un libro

anidado en su palma a la busca de palabras de Shakespeare.

Deslumbrados en lana azul y sol ardiente, treparon por la monta?a

a Utuado, les dijeron que la guerra hab?a terminado, y partieron trastabillando.

Sandburg que nunca conoci? al tatarabuelo Don Luis,

vestido de un traje de hilo inarrugable,

le?a con voz clara de bar?tono escenas de Hamlet

de casa en casa por arroz y frijoles,

el pr?ncipe dan?s y su soliloquio?ser o no ser?

saludado con ron, el fantasma del padre de Hamlet vagando

por los campos de pelota ceremoniales de los ta?nos.

Ahora bien, lo que sucede es que el general Miles, que dirigi? la invasi?n de Gu?nica en julio de 1898, se present? e hizo la misma promesa que fue hecha esencialmente a la gente conquistada durante las as? llamadas Guerras Indias, en las que tambi?n estuvo profundamente implicado el general Miles. Y es la misma promesa que se hizo al pueblo de Puerto Rico desde el d?a mismo de la invasi?n: las bendiciones de una civilizaci?n ilustrada, y se refer?an a la pol?tica, a la econom?a, a la cultura, a lo que se quiera. Es una promesa que no ha sido cumplida.

El poema tambi?n se refiere a Carl Sandburg, que aparece ? y esto es, de hecho, un antecedente hist?rico ? un hombre muy joven, que lleva consigo un volumen de Shakespeare para reconfortarse, pero tambi?n lleva la ?civilizaci?n,? entre comillas, a Puerto Rico, donde, como deja en claro el poema, la civilizaci?n ya estaba bien establecida en la isla de Puerto Rico. Y esto se refleja en las referencias a un antepasado nuestro, Don Luis, pero tambi?n podr?a reflejarse de muchas otras maneras, hasta nuestros d?as.

AMY GOODMAN: Mart?n, usted nos habl? de la invasi?n de Puerto Rico por EE.UU. en este d?a: 25 de julio en 1898. Ahora avancemos. Es tambi?n el cincuenta y cinco aniversario de la Mancomunidad. Pero h?blenos de lo que le pas? a Puerto Rico.

MART?N ESPADA: Fundamentalmente, el estatus de Puerto Rico no ha cambiado. Sigue siendo una colonia de EE.UU., es decir, una naci?n controlada, incluso se podr?a decir pose?da. por otra. ?Mancomunidad,? para m?, es una contradicci?n en s?. Esto no es una mancomunidad en el sentido de la Mancomunidad Brit?nica. Es un concepto diferente. Aunque Puerto Rico tiene un cierto control local, a fin de cuentas todas las decisiones fundamentalmente importantes sobre la isla, pol?ticas y econ?micas, son tomadas aqu? en EE.UU. Los que viven en la isla de Puerto Rico no pueden votar para presidente. No tienen ninguna representaci?n con derecho a voto en el Congreso. Y sin embargo, pueden ser reclutados y enviados a combatir en cualquier guerra que este pa?s decida librar. Y por lo tanto, tenemos un dilema colonial. Y es, de muchas maneras para m?, un retroceso a los d?as de la diplomacia de la ca?onera y del bigote manubrio ? un retroceso, si se quiere, a 1898.

JUAN GONZ?LEZ: Y sin embargo, 109 a?os despu?s, la situaci?n del estatus todav?a no ha sido resuelta. Y ahora tenemos a cerca de la mitad de la poblaci?n puertorrique?a viviendo en EE.UU.

Frank Espada, usted ha pasado d?cadas fotografiando y haciendo la cr?nica de la di?spora puertorrique?a en EE.UU., y en su colecci?n de fotograf?as que public? el a?o pasado, hay algunas que son asombrosas. Particularmente sent? gran curiosidad ? s? que lo hemos discutido durante muchos a?os ? por las fotograf?as de la comunidad puertorrique?a en Hawai. Me pregunto si quisiera hablar un poco al respecto, sobre Blase Souza y esa comunidad de la que nadie sabe, que en realidad fue la primera comunidad puertorrique?a fuera de la isla propiamente tal.

FRANK ESPADA: Bueno, en realidad me record? a las Tribus Perdidas. Lo que sucedi? fue simplemente que despu?s de la guerra, de la Guerra Espa?ola-Estadounidense, Puerto Rico sufri? uno de los peores huracanes de su historia, San Ciriaco, en 1899, que destruy? gran parte de la isla. Sobrevinieron el hambre y la enfermedad. Al mismo tiempo hubo una huelga en Hawai: de los trabajadores japoneses en las plantaciones de ca?a de az?car. La Asociaci?n [hawaiana] de [due?os de plantaciones de] Az?car envi? a reclutadores a Puerto Rico, y lograron reclutar a m?s de 5.000 personas para que fueran a trabajar en los campos de ca?a de az?car. Los embarcaron en lo que llamaron ?extradiciones.? 5.000, en total, fueron a Hawai. Y esencialmente fue como ir a la luna, porque, obviamente, la comunicaci?n era deficiente. Muchos de ellos no sab?an leer y escribir y no pod?an comunicarse por carta. Y aunque se les prometi? un viaje de vuelta a la isla si no les gustaba, todas esas promesas se quedaron a mitad de camino. As? llegamos a desembarcar en Hawai. Y como dije, se convirti? ? perdieron contacto, etc.

Y gracias a Blase Souza, que naci? en Hawai de padres puertorrique?os de la primera ola, bueno, ella se convirti? en la cronista de la experiencia puertorrique?a en Hawai, que consider? la m?s ex?tica e interesante de todas, porque era gente que apenas pod?a hablar espa?ol, pero que segu?a adherida a lo que llamo ?vestigios culturales,? como ser algunas comidas y parte de la m?sica, etc. Por lo tanto est?n muy orgullosos de ser puertorrique?os. Sin embargo, lo ?nico, lo que llamo ?puertorrique?os con gui?n,? es que se llaman ?hawaianos-puertorrique?os,? en circunstancias de que no hay nadie que nos llame ?estadounidenses-puertorrique?os? o algo parecido. As? que, esencialmente, esa es la historia.

Y fui all? en una ?poca muy favorable e hice las conexiones como el organizador que era, y a trav?s de ellas, a trav?s de esas conexiones, logramos conectar a esa comunidad con Puerto Rico, y despu?s de eso hubo muchos contactos y mucha excitaci?n, etc. Y hay todav?a grupos que van a Puerto Rico desde Hawai por primera vez. Cada a?o hay grandes grupos que van. Y han establecido algunos medios de comunicaci?n, etc. En relaci?n con eso hay numerosas historias tristes, que son demasiado largas para mencionarlas aqu?, pero esencialmente los puertorrique?os en Hawai fueron nuevamente marginados. Y reci?n varias generaciones m?s tarde lograron un cierto progreso, y ahora esencialmente son una comunidad muy bien establecida.

AMY GOODMAN: Frank Espada, ?sirvi? en las fuerzas armadas?

FRANK ESPADA: ?C?mo dice?

AMY GOODMAN: ?Sirvi? en las fuerzas armadas?

FRANK ESPADA: S?, estuve en la Fuerza A?rea.

AMY GOODMAN: ?Cuando estuvo y por qu? se alist??

FRANK ESPADA: Por una serie de motivos. Mucha presi?n. Estaba en la escuela, y mis padres se estaban divorciando. Siempre nos pele?bamos. Simplemente me aburr? de todo el asunto y entr? a la Fuerza A?rea, una de las peores cosas que hice en mi vida. As? que ?

AMY GOODMAN: ?Por qu??

FRANK ESPADA: Sobre todo fue una decisi?n que tom? como muchacho simplemente para alejarme de lo que para m? era una mala situaci?n.

JUAN GONZ?LEZ: Y Mart?n, usted es un poeta renombrado. Pero mucha gente que conoce su obra no sabe mucho sobre su familia o sobre el trabajo fascinante de su padre. ?Puede hablar un poco sobre su influencia en su vida?

MART?N ESPADA: Ciertamente. Y de nuevo, creo que la mejor manera de hacerlo es si leo un poema. De cierto modo, la influencia es obvia si se conoce la obra de mi padre como fot?grafo. Su trabajo, desde luego, se basa en la imagen visual. Esas im?genes estaban colgadas en las paredes de nuestro apartamento en Brooklyn y luego en las paredes de mi imaginaci?n dondequiera iba. Y as?, eso me afect? como poeta, ciertamente, porque mi trabajo se basa en la imagen. Y, por cierto, en la poes?a, cuando decimos ?imagen,? nos referimos a todos los cinco sentidos. Pero mi trabajo es particularmente visual, y no creo que sea en absoluto por coincidencia.

Tambi?n me influenci? la juventud de la fotograf?a de mi padre. Es un defensor. En efecto, habla en nombre de los que no tienen la oportunidad de ser escuchados, o vistos, cuando hablamos de fotograf?a. Y, sobre todo, crec? en un hogar con la cultura de la resistencia. La vi reflejada por doquier a mi alrededor.

Y quiero leer un poema sobre un incidente que sucedi? cuando ten?a siete a?os, que fue una especie de epifan?a para m?, cuando comprend? por primera vez lo que suced?a con el activismo de mi padre y tom? algunas decisiones yo mismo sobre lo que quer?a hacer. Es un poema llamado "The Sign in my Father's Hands." Para Frank Espada.

La cervecer?a no contrataba negros o puertorrique?os,

y mi padre se uni? al piquete ante el Pabell?n de Cerveza Schaefer,

en la Feria Mundial de Nueva York, frente a la hostilidad canina de los curiosos.

Los polis blandieron sus garrotes y sus esposas para proteger a la cerveza.

Y mi padre desapareci?.

En 1964, no hab?a probado cerveza,

y nadie me habl? de los carteles de los piquetes

desgarrados por los polis de la cervecer?a.

Sab?a lo que era la muerte.

La muerte era un gato infestado de par?sitos

tirado en el incinerador del zagu?n.

Sab?a que mi padre estaba muerto.

Enmudec? y se me nublaron los ojos,

ni?o lento que no o?a la pregunta en la escuela,

me sent? y estudie la foto en su marco como un espejo, mi cara oscura.

D?as despu?s, apareci? en el umbral,

sonriente con su diente de oro.

No muerto.

Aprend? que a veces los puertorrique?os mueren en la c?rcel

con moretones que nadie explica, con ojos hinchados, cerrados.

Tambi?n aprend? que un boicot no es un corte de pelo,

que podr?a dibujar un piquete en el reverso de un panfleto.

Pero ese d?a mi padre volvi? del infierno

como si tomara el ascensor al apartamento 14-F,

y los polis de la cervecera s?lo pudieron contemplar en ebria desilusi?n.

Busqu? en las manos de mi padre una se?al del milagro.

JUAN GONZ?LEZ: Frank, perm?tame que introduzca un lado m?s ligero en esta discusi?n. Otro poema escrito por Mart?n, sobre el que quisiera obtener su reacci?n, que, ahora que es profesor y un poeta consumado ? en uno de sus anteriores libros escribi?: ?Por qu? fui a la universidad?: ?Si no lo haces, dijo mi padre, m?s vale que aprendas a comer sopa con una pajita, porque te voy a quebrar la mand?bula.? ?Alguna reacci?n, Frank? Y tambi?n, sus pensamientos sobre la carrera de su hijo.

FRANK ESPADA: Bueno, nunca hubo duda alguna ? y francamente, para m?, sobre el hecho de que este chico iba a hacer algo. Iba a hacer algo muy especial. Y recuerdo a uno de sus maestros, cuando era muy joven, que vino a la casa en una motocicleta a advertirnos que este muchacho iba a ser algo diferente. Estaba tan excitado por su persona. Siempre nos sentimos muy orgullosos por ?l. No cabe duda de eso. Sabe, su talento era tan obvio y tan temprano que nunca hubo ninguna duda sobre ? la ?nica duda era, desde luego, que no hab?a dinero para enviarlo a la universidad. Pero, sabe, ?l se ocup? de eso, porque ?l ? no creo que haya pagado algo por toda la educaci?n que obtuvo. Siempre fueron becas, etc., durante todos los estudios en la escuela de derecho, en realidad. De modo que, s?.

Pero eso fue algo sobre lo que sol?amos bromear, que hab?a que obtener una educaci?n. Sabe, eso era algo, esencialmente, que me martill? en la cabeza mi padre. Por cierto, tambi?n me rebel? contra eso, aunque tuve la suerte de ser aceptado en el City College de Nueva York. Y ah? lo dej?.

Pero en todo caso, para volver al tema, as? es como marchaban las cosas, esencialmente, logr? superar la falta de comprensi?n de sus profesores y el sistema educacional ? super? todo eso ? y sobrevivi? y prosper? e hizo lo que le gustaba. Es lo importante en el asunto.

AMY GOODMAN: Mart?n Espada, ?puede hablar de todo el debate actual sobre la inmigraci?n? Quiero decir, mucha gente en EE.UU. probablemente no comprende que los puertorrique?os son estadounidenses, son ciudadanos de EE.UU. Pero, a pesar de eso, ?puede hablar desde su perspectiva, como puertorrique?o, como estadounidense, sobre c?mo ve todo el debate y lo que piensa que haya que hacer?

MART?N ESPADA: Bueno, ante todo, yo dir?a que incluso los puertorrique?os son afectados por el debate sobre la inmigraci?n. Somos ciudadanos de EE.UU., si vivimos aqu? en EE.UU. o en la isla de Puerto Rico. Y por lo tanto, en lo que respecta a eso, no nos afecta de la misma manera como, digamos, a alguien que cruza la frontera desde M?xico.

Y sin embargo, de lo que trata el debate de la inmigraci?n, en lo que a m? me concierne, es esencialmente la busca de chivos expiatorios. No creo que la oportunidad de este debate de la inmigraci?n sea una coincidencia. A medida que la guerra se hace cada vez m?s impopular en general, el Partido Republicano, en particular, se ha agarrado del tema de la inmigraci?n. Esto no significa solamente que tomen a los inmigrantes como chivos expiatorios, sino que convierten en chivo expiatorio a la comunidad latina, lo que incluye a los puertorrique?os. Y por lo tanto, me siendo profundamente como parte de ese debate y de las consecuencias de ese debate.

Tambi?n trabaj? durante una cantidad de a?os en Boston con una comunidad inmigrante como abogado de inquilinos, y por lo tanto he podido ver exactamente lo que los medios dominantes tienden a excluir: la humanidad del inmigrante.

Y, una vez m?s, he estado respondiendo a preguntas mediante la lectura de poemas. Pienso que me es muy importante responder a esta pregunta con un poema. En los hechos, hemos estado discutiendo, en varios lugares, mi padre y yo, este concepto de invisibilidad, la invisibilidad de la comunidad latina, de cuarenta millones, y a pesar de ello invisible al mismo tiempo.

Es muy importante que se comprenda lo que quiero decir con la palabra ?invisibilidad.? Hay quienes se sienten confundidos por eso, que dicen: ??Qu? quiere decir? Hay un Taco Bell en la esquina,? o ?Yo crec? con un tipo llamado Julio,? o ?Hay un tipo llamado Jos? que trabaja en mi oficina. Ustedes no son invisibles.? Y a pesar de eso, lo somos, en cuanto a no tener una representaci?n suficiente y seria en el gobierno, en los medios, en los negocios, en las artes. Y nadie es m?s invisible que el inmigrante.

Es un poema que escrib? con la voz de un conserje. Tiene un problema. Lo llamo ?el dilema del conserje que piensa.? ?Qu? pasa si tienes manos, y s?lo se te ve por tus manos? ?Qu? pasa si tienes una mente, pero nadie nunca se da por enterado o reconoce esa mente? Y todo lo que les interesa es lo que pueden hacer tus manos. Jorge el conserje de la iglesia termina por abandonar.

[Por fin renuncia Jorge, el conserje de la iglesia]

Nadie me pregunta

de d?nde soy,

tendr? que ser

de la patria de los conserjes,

siempre he trapeado este piso.

Honduras, eres un campamento de desamparados

afuera de la ciudad

de su comprensi?n.

Nadie puede decir

mi nombre,

yo soy el amenizador

de la fiesta en el ba?o,

meneando el agua en el inodoro

como si fuera una ponchera.

La m?sica espa?ola de mi nombre

se pierde

cuando los invitados se quejan

del papel higi?nico.

Ser? verdad

lo que dicen:

soy listo,

pero tengo una mala actitud.

Nadie sabe

que esta noche renunci? al puesto,

quiz? el trapero

seguir? adelante sin m?,

husmeando el piso

como un calamar enloquecido

con fibrosos tent?culos grises.

Lo llamar?n Jorge.

JUAN GONZ?LEZ: Frank. Quisiera preguntarle, de nuevo, por la di?spora. Usted ha estado pr?cticamente en cada comunidad puertorrique?a importante en EE.UU., y ha historiado los eventos en esas comunidades en sus fotograf?as. ?Qu? ha encontrado o concluido en cuanto a c?mo los puertorrique?os se las arreglan para conservar su identidad, su sentido de la comunidad, repartidos, sea en Massachussets, en Florida, en Hawai, en Alaska, en San Francisco? Donde est? usted, en Haywood, California, siempre hubo una gran comunidad puertorrique?a, en el norte de California. ?Qu? ha mantenido la unidad de esas comunidades?

FRANK ESPADA: Bueno, es un problema de supervivencia. Hay un chiste recurrente que dice que si juntas a dos puertorrique?os en una cabina telef?nica, saldr?n con tres organizaciones. Organizar, pienso, forma parte de nuestro equipo de supervivencia. Y es lo que contribuye ? lo que mantiene unida a la gente, en cierta medida, junta, porque pueden por lo menos hacer un cierto esfuerzo en cuanto a su representaci?n que, como mencion? Mart?n, es muy pobre en todas partes. He visto una mejora en esta direcci?n, pero es lenta y breve.

Comenc? este proyecto en 1979. As? que he podido ? pude estudiar de cerca una serie de treinta y cuatro comunidades en esa ?poca. Y la mayor?a de ellas estaba en las etapas iniciales del desarrollo pol?tico. No creo que haya habido demasiadas que realmente tuvieran alguna representaci?n. Bueno, eso ha cambiado en cierta medida.

Pero en general, el problema es que tenemos un continuo problema de inmigraci?n, si lo puedo describir de esa manera. Es un flujo permanente, constante, de gente que viene a EE.UU., al continente, simplemente porque no puede llegar a ninguna parte en Puerto Rico. Puerto Rico tiene una econom?a deshecha, como sabe.

As? que solo hace poco tuve el caso en mi propia familia: una de mis sobrinas con su familia [inaudible], que simplemente se fue y desembarc? en Florida. Dentro de dos semanas, todos ten?an trabajo. As? que esa es la raz?n principal, es la fuerza de la necesidad de sobrevivir.

Ahora, volviendo al tema de las comunidades locales, lo que he descubierto, lo que descubr? y sigo descubriendo cada vez que tengo contacto con ellas es que en realidad muy poco ha cambiado, aparte de que, esencialmente seguimos siendo, como lo dijo un famoso historiador, una minor?a despreciada. Tenemos otro amigo que sostiene que la corriente principal tiene un filtro que excluye a cierto tipo de gente, gente que usualmente tiene un color m?s oscuro de piel, etc.

Pero en su mayor parte, ha habido mucha gente que ha penetrado, si puedo decirlo de ese modo, y que francamente olvida su origen o quienes son en realidad. Hubo un peligro en un momento de que casi me sucediera a m?. Y tuve la suerte de reconocerlo y me alej? lo m?s r?pido posible de todo eso, y pude reanudar lo que estaba haciendo.

Y, a prop?sito, tambi?n quer?a mencionar a los Young Lords y el incre?ble efecto que ese grupo de j?venes tuvo en nuestra comunidad en la Ciudad de Nueva York. Pero, pienso que parte del efecto de eso o que la causa de eso fue el hecho de que la joven generaci?n se dio cuenta que no pasaba gran cosa y que la dirigencia estaba fracasando. Y pienso que lo sigue haciendo, en general. Y tomaron las cosas en sus propias manos, y elogi? esa acci?n y a gente como Juan Gonz?lez y muchos otros que han logrado llegar a posiciones en las que se pueden convertir en defensores, tambi?n. As? que realmente tengo que felicitarle, Juan, por todos sus esfuerzos y toda la gente que ha puesto sus vidas en la l?nea en cuanto a la igualdad.

Y, la realidad es que esto ha sido una lucha continua, y no estoy seguro de que vaya a terminar pronto. Y mi conclusi?n, como sabe por mi libro, fue esencialmente que lo peor que nos ha sucedido fue la Guerra Espa?ola-Estadounidense; lo peor que nos ha pasado, esencialmente. Y sigo sosteniendo eso. S?lo no veo c?mo vamos a llegar a un punto en el que toda la marginaci?n y el racismo institucionalizado que siempre tenemos que combatir vayan a terminar. As? que soy bastante pesimista al respecto.

AMY GOODMAN: Frank Espada, quiero agradecerle sinceramente por haber estado con nosotros y terminar? con Juan en este 109 aniversario de la invasi?n de Puerto Rico por EE.UU. Supongo que entre los que escuchan, que nos ven ahora mismo, hay muchos que ni siquiera saben a qu? se refer?a Frank cuando dijo Young Lords. Juan, usted, fue uno de los fundadores de los Young Lords. ?Podr?a decirnos brevemente lo que eran, y sus reflexiones en este d?a?

JUAN GONZ?LEZ: Bueno, tal vez sea algo para otro show. Pero los Young Lords fueron, a fines de los a?os sesenta y comienzos de los setenta, una organizaci?n nacionalista revolucionaria, que en realidad provino de una pandilla callejera en Chicago y se convirti? en una fuerza pol?tica importante a comienzos de los a?os setenta en todas las comunidades puertorrique?as en EE.UU. Y fue un honor haber formado parte del grupo que la reuni? y que ayud? a organizarla. Y pienso que fue entonces cuando encontr? por primera vez a Frank, hace cuarenta a?os, pr?cticamente, Frank. Y muchos de ellos han llegado, obviamente, a posiciones de liderazgo en todo el pa?s.

Frank, creo que uno de ellos, de hecho, en Westchester, Pensilvania, donde usted estaba describiendo a los trabajadores de las callampas, un joven abogado llamado Juan S?nchez en aquel entonces, es ahora un juez federal, creo en el Distrito Este de Pensilvania. As? que los tiempos han cambiado.

FRANK ESPADA: Me acuerdo de ?l. Seguro, por cierto.

AMY GOODMAN: Bueno, vamos a dejarlo aqu?. Quiero agradecer a todos por estar con nosotros. Mart?n y su padre Frank Espada que nos hablaron de Massachussets y de San Francisco. El libro de fotograf?as de Frank Espada: ?The Puerto Rican Diaspora: Themes in the Survival of a People,? y el libro de Juan sobre ese tema ?Harvest of Empire: The History of Latinos in America.?

Fuente: rebelion.org
Fuente original: http://www.democracynow.org/article.pl?sid=07/07/25/145218

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Tags: Amy Goodman, Frank Espada, Martín Espada, invasión, EEUU, Puerto Rico, ocupación

Comentarios
Publicado por vvv
Lunes, 06 de agosto de 2007 | 3:01
Bueno,puertorico goza del 1er nivel de vida de los paises latinos.Los puertoriquenos no sufres las humillaciones ni los vilipendios que sufre un mortal latino cuando presenta su pasaporte de sudaca.Los colombianos tildados de gibaros y los cubanos ni hablar,que hasta para entrar a su propio pais necesitan visa.Todos los puertoriquenos disfrutan de las mismas ventajas que los yanquis.Gracias a pablo casals y a los senores Munos marin y abe fortas Puerto rico no solo se urbanizo sino que empezo a albergar ni mas ni menos que el mayor festival musical del mundo,y todo con verdes!!!Que feo el capitalismo no?Esos senores que sufren sus caprichitos revolucionarios en chicago,saben que no vendra ningun cdr a apresarlos por conciencia, cuantos cubanos son antirevolucionarios y darse el lujo de decirse libres dentro de cuba?
Publicado por REVOLUCION_CHE
Lunes, 06 de agosto de 2007 | 3:43
AMIGO TRIPLE V, FALTAS A LA VERDAD.

Los puertorrique?os son ciudadanos de segunda para Estados Unidos.

Busca y encontrar?s, es muy largo para postear en tan pocos car?cteres tanto elitimos y tanta vejaci?n hacia el pueblo puertorrique?o.

Saludos.
Publicado por vvv
Martes, 07 de agosto de 2007 | 18:03
los puertoriquenos son ciudadanos de segunda en el imperio,estamos de acuerdo.Pero entonces los latinos somos ciudadanos de tercara en el mundo y a los africanos sencillamente se les trata sin ninguna dignidad.Esos son los hechos chamo,puerto rico no es independiente pero goza de un status y de un nivel de vida muy superior al del resto de latinoamerica.No son nada las vejaciones que los hermanos puertoriquenos han sufrido al lado de los fusilaminetos en la cabana,durante la revolucion cubana,ni los 30000 muertos y desaparecidos en argentina,ni los cientos de secuestrados en colombia,ni los 200 muertos semanales en venezuela en manos del hampa comun.Puertorico es un pais civilizado al lado del resto de Latinoamerica.Y eso es un hecho hermano.
vvv
Publicado por REVOLUCION_CHE
Martes, 07 de agosto de 2007 | 20:52
??Bienvenido Mr. Marshall!!

"Americanos, os recibimos con alegr?a..."
Publicado por vvv
Mi?rcoles, 08 de agosto de 2007 | 1:34
no me respondiste che,no niegas que USA invirtio e invierte mucho diner en el desarrollo de PTCO,ni de las ventajas que ellos tienen por ser un pais asociado,ni que alla no hay una dictadura sanguinaria desde hace 105 agnos.a la verdad estas faltando tu, sin ofender.a una falta nominal de libertad,hay un contrapeso gigantesco de libertad de accion y desarrollo INDIVIDUAL.
Publicado por Despistado
Lunes, 06 de octubre de 2008 | 19:31
Es muy bueno el contenido pero yo le agregaria imagenes violando los derechos humanos esto nos ayudaria mas para refleccionar. asi nos dariamos mas cuenta que es lo que hacemos.RebotadoRebotadoSonrisaSonrisaMuchas risas