Domingo, 29 de julio de 2007

Salvador Allende Castuera Espa?a
Busto de Allende en el Municipio de Castuera, Badajoz (Espa?a)

"Ser joven y no ser revolucionario es una contradicci?n hasta biol?gica", dijo Salvador Allende en aquel memorable discurso en la Universidad de Guadalajara, M?xico.

Y es que el joven es el despertar de la adolescencia, de la ni?ez, con el sentido de la justicia pr?cticamente incorrupto a?n. El joven tiene el ?mpetu, la fuerza y la val?a y no teme peligro alguno al defender sus derechos. El joven tiene la rebeld?a y la conciencia necesaria para intentar cambiar el mundo injusto que le rodea.

As? que hoy quise rememorar aquel inolvidable discurso de uno de los m?s grandes y puros socialistas de la Historia: Salvador Guillermo Allende Gossens.

Espero que lo disfruten porque no tiene desperdicio.

REVOLUCI?N_CHE



Discurso de Salvador Allende:
Universidad de Guadalajara, M?xico.
2 diciembre de 1972.


Qu? dif?cil es para m? poder expresar lo que he vivido y sentido en estas breves y largas horas de convivencia con el pueblo mexicano, con su gobierno. C?mo poder traducir lo que nosotros, integrantes de la delegaci?n de nuestra patria, hemos recibido en generosa entrega y como aporte solidario a nuestro pueblo en la dura lucha en que est? empe?ado.

Yo, m?s que otros, s? perfectamente bien que esta actitud del pueblo de M?xico nace de su propia historia. Y aqu? se ha recordado ya c?mo Chile estuvo presente junto a Ju?rez, el hombre de la independencia mexicana proyectada en ?mbito continental; y c?mo entendemos perfectamente bien que, adem?s de esta ra?z com?n, que antes fuera frente a los conquistadores, M?xico es el primer pa?s de Latinoam?rica que en 1938, a trav?s de la acci?n de un hombre preclaro de esta tierra y de Am?rica Latina, nacionaliza el petr?leo a trav?s de la acci?n del general, presidente L?zaro C?rdenas.

Por eso ustedes, que supieron del ataque alevoso, tuvieron que sentir el llamado profundo de la patria en un superior sentido nacional; por eso ustedes, que sufrieron largamente el embate de los intereses heridos por la nacionalizaci?n; por eso ustedes, m?s que otros pueblos de este continente, comprenden la hora de Chile, que es la misma que ustedes tuvieron en 1938 y los a?os siguientes. Por eso es que la solidaridad de M?xico nace en su propia experiencia y se proyecta con calidad fraternal frente a Chile, que est? hoy realizando el mismo camino liberador que ustedes.

Quiero agradecer las palabras del ingeniero Ignacio Mora Luna, a nombre de los profesores de la Universidad de Guadalajara; las del licenciado Enrique Romero Gonz?lez, a nombre de las autoridades universitarias, y las del compa?ero Guillermo G?mez Reyes, presidente de la Federaci?n de Estudiantes de esta Universidad.

Bien dec?a el presidente Echeverr?a, cuando ?l se?alara que este viaje era conveniente que llegara a conocer la provincia, y eligiera a Jalisco, y me hablara de Guadalajara y de su Universidad. Yo se lo agradec?, y ahora -por cierto- se lo agradezco m?s. Porque si hemos recibido el afecto c?lido del pueblo mexicano, de sus mujeres y de sus hombres, qu? puede significar m?s que estar junto a la juventud, y sentir c?mo ella late y presurosamente, con una clara conciencia revolucionaria y antimperialista.

Desde que llegara cerca de esta universidad, ya comprend? perfectamente bien el esp?ritu que hay en ella, en los letreros de saludo a mi presencia aqu?, tan solo como mensajero de mi pueblo, con los cambios, con la lucha por la independencia econ?mica y por la plena soberan?a en nuestros pueblos.

Y porque una vez fui universitario, hace largos a?os, por cierto -no me pregunten cu?ntos-, porque pas? por la universidad no en b?squeda de un t?tulo solamente: porque fui dirigente estudiantil y porque fui expulsado de la universidad, puedo hablarles a los universitarios a distancia de a?os; pero yo s? que ustedes saben que no hay querella de generaciones: hay j?venes viejos y viejos j?venes, y en ?stos me ubico yo.

Hay j?venes viejos que comprenden que ser universitario, por ejemplo, es un privilegio extraordinario en la inmensa mayor?a de los pa?ses de nuestro continente. Esos j?venes viejos creen que la universidad se ha levantado como una necesidad para preparar t?cnicos y que ellos deben estar satisfechos con adquirir un t?tulo profesional. Les da rango social y el arribismo social, caramba, qu? dram?ticamente peligroso, les da un instrumento que les permite ganarse la vida en condiciones de ingresos superiores a la mayor?a del resto de los conciudadanos.

Y estos j?venes viejos, si son arquitectos, por ejemplo, no se preguntan cu?ntas viviendas faltan en nuestros pa?ses y, a veces, ni en su propio pa?s. Hay estudiantes que con un criterio estrictamente liberal, hacen de su profesi?n el medio honesto para ganarse la vida, pero b?sicamente en funci?n de sus propios intereses.

All? hay muchos m?dicos -y yo soy m?dico- que no comprenden o no quieren comprender que la salud se compra, y que hay miles y miles de hombres y mujeres en Am?rica Latina que no pueden comprar la salud; que no quieren entender, por ejemplo, que a mayor pobreza mayor enfermedad, y a mayor enfermedad mayor pobreza y que, por tanto, si bien cumplen atendiendo al enfermo que demanda sus conocimientos sobre la base de los honorarios, no piensan en que hay miles de personas que no pueden ir a sus consultorios y son pocos los que luchan porque se estructuren los organismos estatales para llevar la salud ampliamente al pueblo.

De igual manera que hay maestros que no se inquietan en que haya tambi?n cientos y miles de ni?os y de j?venes que no pueden ingresar a las escuelas. Y el panorama de Am?rica Latina es un panorama dram?tico en las cifras, de su realidad dolorosa.

Llevamos, casi todos los pueblos nuestros, m?s de un siglo y medio de independencia pol?tica, y ?cu?les son los datos que marcan nuestra dependencia y nuestra explotaci?n? Siendo pa?ses potencialmente ricos, la inmensa mayor?a somos pueblos pobres.

En Am?rica Latina, continente de m?s de 220 millones de habitantes, hay cien millones de analfabetos y semianalfabetos.

En este continente hay m?s de 30 millones de cesantes absolutos, y la cifra se eleva por sobre 60 millones tomando en consideraci?n aquellos que tienen trabajos ocasionales.

En nuestro continente 53% de la poblaci?n seg?n algunos, y seg?n otros 57%, se alimenta en condiciones por debajo de lo normal. En Am?rica Latina faltan m?s de 26 millones de viviendas.

En estas circunstancias cabe preguntar, ?cu?l es el destino de la juventud? Porque este continente es un continente joven. 51% de la poblaci?n de Am?rica Latina est? por debajo de los 27 a?os, por eso puedo decir -y ojal? me equivoque- que ning?n gobierno e incluyo, por cierto, el m?o y todos los anteriores de mi patria, ha podido solucionar los grandes d?ficit, las grandes masas de nuestro continente en relaci?n con la falta de trabajo, la alimentaci?n, la vivienda, la salud. Para qu? hablar de la recreaci?n y del descanso.

En este marco que encierra y aprisiona a nuestros pueblos hace un siglo y medio, es l?gico que tengan que surgir, desde el dolor y el sufrimiento de las masas, anhelos de alcanzar niveles de vida y existencia y de cultura.

Si hoy tenemos las cifras que aqu? he recordado, ?qu? va a ocurrir si las cosas no cambian cuando seamos 360 ? 600 millones de habitantes? En un continente en donde la explosi?n demogr?fica est? destinada a compensar la alta mortalidad infantil, los pueblos as? se defienden; pero a pesar de ello aumenta vigorosamente la poblaci?n de nuestros pa?ses, y el avance tecnol?gico en el campo de la medicina ha elevado -y tambi?n al mejorarse condiciones de vida ha mejorado- el promedio de nuestra existencia que, por cierto, es muy inferior al de los pa?ses del capitalismo industrial y a los pa?ses socialistas.

Pero ning?n gobierno de este continente -democr?ticos los hay pocos, pseudodemocr?ticos hay m?s, dictatoriales tambi?n los hay-, ning?n gobierno ha sido capaz de superar los grandes d?ficit, reconociendo, por cierto, que han hecho esfuerzos indiscutiblemente laudatorios por gobierno, y especialmente por los gobiernos democr?ticos, porque escuchan la voz, la protesta, el anhelo de los pueblos mismos para avanzar en la tentativa frustrada y hacer posible que estos d?ficit no sigan pesando sobre nuestra existencia.

?Y por qu? sucede esto? Porque somos pa?ses monoproductores en la inmensa mayor?a: somos los pa?ses del cacao, del banano, del caf?, del esta?o, del petr?leo o del cobre. Somos pa?ses productores de materias primas e importadores de art?culos manufacturados; vendemos barato y compramos caro.

Nosotros, al comprar caro estamos pagando el alto ingreso que tiene el t?cnico, el empleado y el obrero de los pa?ses industrializados. Adem?s, en la inmensa mayor?a de los casos, como las riquezas fundamentales est?n en manos del capital for?neo, se ignoran los mercados, no se interviene en los precios, ni en los niveles de producci?n. La experiencia la hemos vivido nosotros en el cobre, y ustedes en el petr?leo.

Somos pa?ses en donde el gran capital financiero busca, y encuentra, por complacencia culpable muchas veces de gente que no quiere entender su deber patri?tico, la posibilidad de obtenerlo.

?Por qu?? ?Qu? es el imperialismo, compa?eros j?venes? Es la concentraci?n del capital en los pa?ses industrializados que alcanzando la fuerza de capital financiero, abandonan las inversiones en las metr?polis econ?micas, para hacerlo en nuestros pa?ses y, por lo tanto, este capital que en su propia metr?poli tiene utilidades muy bajas, adquiere grandes utilidades en nuestras tierras, porque, adem?s, muchas veces las negociaciones son entre las compa??as que son due?as de ?stas y que est?n m?s all? de nuestras fronteras.

Entonces, somos pa?ses que no aprovechamos los excedentes de nuestra producci?n, y este continente ya conoce, no a trav?s de los agitadores sociales con apellido pol?tico, como el que yo tengo de socialista, sino a trav?s de las cifras de la CEPAL, organismo de las Naciones Unidas, que en la ?ltima d?cada -no puedo exactamente decir si de 1950 a1960 o de 1956 a 1966-, Am?rica Latina export? mucho m?s capitales que los que ingresaron en ella.

De esta manera se ha ido produciendo una realidad que es com?n en la inmensa mayor?a de todos nuestros pueblos: somos pa?ses ricos potencialmente, y vivimos como pobres. Para poder seguir viviendo, pedimos prestado. Pero al mismo tiempo somos pa?ses exportadores de capitales. Paradoja t?pica del r?gimen en el sistema capitalista.

Por ello, entonces, es indispensable comprender que dentro de esta estructura, cuando internacionalmente los pa?ses poderosos viven y fortalecen su econom?a de nuestra pobreza, cuando los pa?ses financieramente fuertes necesitan de nuestras materias primas para ser fuertes, cuando la realidad de los mercados y los precios lleva a los pueblos de ?ste y otros continentes, a endeudarse, cuando la deuda de los pa?ses del Tercer Mundo alcanza la fant?stica cifra de 95 mil millones de d?lares, cuando a mi pa?s, pa?s democr?tico, con muy s?lidas instituciones, pa?s que tiene un Congreso en funciones hace 160 a?os, pa?s en donde las Fuerzas Armadas -igual que en M?xico- son fuerzas armadas profesionales, respetuosas de la ley y la voluntad popular; cuando mi pa?s, que es el segundo productor de cobre en el mundo y tiene las m?s grandes reservas de cobre del mundo y tiene la m?s grande mina de tajo abierto del mundo y tiene la m?s grande mina subterr?nea del mundo, Chuquicamata y El Teniente; cuando mi pa?s se ha visto obligado a endeudarse con una deuda externa per c?pita que s?lo puede ser superada por la deuda que tiene Israel, que podemos estimar que est? en guerra; cuando yo deb?a haber cancelado este a?o para amortizar y pagar los intereses de esa deuda 420 millones de d?lares, que significan m?s de 30 por ciento del presupuesto de ingresos, uno puede colegir que es imposible que pueda esto seguir y que esta realidad se mantenga.

Si a ello se agrega que los pa?ses poderosos fijan las normas de la comercializaci?n, controlan los fletes, imponen los seguros, dan los cr?ditos ligados que implica la obligaci?n de invertir un alto porcentaje en esos pa?ses; si adem?s sufrimos las consecuencias que emanan y que cuando los pa?ses poderosos, o el pa?s m?s poderoso, del capitalismo estiman necesario devaluar su moneda, las consecuencias las pagamos nosotros, y si tiembla el mercado del dinero en los pa?ses industrializados, las consecuencias son mucho m?s fuertes, mucho m?s duras y pesan m?s sobre nuestros pueblos. Si el precio de las materias primas baja, el precio de los art?culos manufacturados, y a?n los alimentos, suben; cuando el precio de los alimentos sube, nos encontramos que hay barreras aduaneras que impiden que algunos pa?ses que pueden exportar productos agropecuarios lleguen a los mercados de consumo, los pa?ses industriales.

El caso de mi patria es elocuente: nosotros producimos entre la gran miner?a, cerca de 750 mil toneladas de cobre. Entre Zambia, Per?, Zaire y Chile, signatarios de lo que se llama CIPEC, entre estos cuatro pa?ses se produce 70% del cobre que se comercializa en el mundo, m?s de tres millones de toneladas, pero el precio del cobre se fija en la bolsa de Londres y se transa tan s?lo 200 mil toneladas. Y Chile hace tres a?os, por ejemplo, tuvo un promedio de precio de la libra de cobre a?o, superior a los 62 centavos, y cada centavo que suba o baje el precio de la libra de cobre, significa 18 millones de d?lares m?s o menos de ingreso para nuestro pa?s.

El a?o 1971, el precio del cobre, del ?ltimo a?o de gobierno del presidente Frei, fue de 59 centavos la libra. En el primer a?o del Gobierno Popular fue tan solo de 49. Este a?o, seguramente no va a alcanzar m?s all? de 47,4; pero en valores reales, despu?s de la devaluaci?n del d?lar, este promedio ser?, a lo sumo, 45. Y el costo de producci?n nuestro, a pesar de que son minas con un alto porcentaje de riqueza minera y est?n cerca del mar, rodea los 45 centavos en algunas de ellas; y es, por cierto, m?s alto por una t?cnica inferior en la producci?n de la peque?a y mediana miner?a.

He puesto este ejemplo porque es muy claro. Nosotros, que tenemos un presupuesto de divisas superior a muchos pa?ses latinoamericanos, que tenemos una extensi?n de tierra que podr?a alimentar, y deber?a alimentar, a 20 a 25 millones de habitantes, hemos tenido que importar, desde siempre -por as? decirlo-, carne trigo, grasa, mantequilla y aceite: 200 millones de d?lares al a?o.

Y desde que estamos en el Gobierno Popular, tenemos que importar m?s alimentos; porque tenemos conciencia que importar m?s alimentos que a?n importando como lo hicieron los gobiernos anteriores, 200 millones de d?lares al a?o, en Chile el 43 por ciento de la poblaci?n se alimentaba por debajo de lo normal. Y aqu?, esta casa de hermanos, yo, que soy m?dico, que he sido profesor de medicina social y el presidente durante cinco a?os del Colegio M?dico de Chile, puedo dar una cifra que no me averg?enza, pero que s? me duele, en mi patria, porque hay estad?sticas y no las ocultamos: hay 600 mil ni?os que tienen un desarrollo mental por debajo de lo normal.

Si acaso un ni?o en los primeros ocho meses de su vida no recibe la prote?na necesaria para su desarrollo corporal y cerebral, si ese ni?o no recibe esa prote?na, se va a desarrollar en forma diferente al ni?o que pudo tenerla, y que l?gicamente es casi siempre el hijo de un sector minoritario, de un sector poderoso econ?micamente. Si a ese ni?o que no recibi? la prote?na suficiente, despu?s de los ocho meses se la da, puede recuperar y normalizar el desarrollo normal de su cerebro.

Por eso muchas veces los maestros o las maestras en su gran labor -yo siempre vinculo a los maestros y a los m?dicos como profesionales de una gran responsabilidad-, muchas veces los maestros o las maestras ven que el ni?o no asimila, no entiende, no aprende, no retiene; y no es porque ese ni?o no quiera aprender o estudiar: es porque cae en condiciones de menor val?a, y eso es consecuencia de un r?gimen y de un sistema social; porque por desgracia, hasta el desarrollo de la inteligencia est? marcado por la ingesti?n de los alimentos, fundamentalmente los primeros ocho meses de la vida. Y cu?ntas son las madres proletarias que no pueden amamantar a sus hijos, cuando nosotros los m?dicos sabemos que el mejor alimento es la leche de la madre, y no lo pueden hacer porque viven en las poblaciones marginales, porque sus compa?eros est?n cesantes y porque ella recibe el subalimento, como madres ellas est?n castigadas en sus propias vidas, y lo que es m?s injusto, en la vida de sus propios hijos, por eso, claro.

Los gobiernos progresistas, como los nuestros, avanzamos en iniciativas que tienen un contenido, pero que indiscutiblemente es un paliativo; por ejemplo, en mi pa?s est? la asignaci?n familiar prenatal, se paga a la mujer que est? esperando familia desde el tercer mes del embarazo; se hace real desde el quinto, donde puede comprobar que efectivamente est? esperando familia. Esto tiene un doble objetivo: que tenga un ingreso que se entrega a la madre para que pueda ella alimentarse mejor. Y en la etapa final, comprar algo para lo que podr?amos llamar la mantilla, los pa?ales del ni?o.

Y, por otra parte, para recibir este estipendio, que es un sobresalario, requiere un control m?dico y, por lo tanto, obliga a la madre a ir a controlarse. Y en ese caso, si la madre est?, y es tratada oportunamente, el hijo nace sano. Y, adem?s se le dan las m?s elementales nociones sobre el cuidado del ni?o. Y tenemos la asignaci?n familiar que se paga tambi?n desde que el ni?o nace hasta que termina de estudiar, si estudia.

Pero no hemos podido, por ejemplo, nosotros, nivelar la asignaci?n familiar, porque un Congreso que representa, no a los trabajadores en su mayor?a, establece, como siempre, leyes discriminatorios. Y en mi patria hab?a asignaci?n diferente para bancarios, para empleados p?blicos, particulares, Fuerzas Armadas, obreros y campesinos. Nosotros levantamos la idea justa: una asignaci?n familiar igual para todos. Y eso, con generosidad. Pero pensar que la asignaci?n familiar sea m?s alta para los sectores que tienen m?s altos ingresos, es una inconsecuencia y una brutal injusticia.

Hemos logrado nivelar la asignaci?n familiar de obreros, campesinos, Fuerzas Armadas y empleados p?blicos, pero queda distante todav?a la asignaci?n familiar de empleados particulares, y un sector de ellos, es un avance, pero no basta, porque si bien es cierto, entregamos mejores condiciones para defender el equilibrio biol?gico cuando se alimenta mejor el ni?o; y gracias a esta asignaci?n familiar, tambi?n es cierto que el proceso del desarrollo universitario en el caso de la medicina -y lo pongo como ejemplo- conlleva a establecer que nosotros carecemos de los profesionales suficientes para darle atenci?n a todo el pueblo, desde el punto de vista m?dico.

En Chile hay 4.600 m?dicos; deber?amos ser ocho mil m?dicos, en Chile faltan, entonces, tres mil m?dicos. En Chile faltan m?s de 6.000 dentistas. En ning?n pa?s de Am?rica Latina -y lo digo con absoluta certeza- hay ning?n servicio p?blico estatal que haga una atenci?n m?dica dental con sentido social. Se limitan en la mayor?a de los pa?ses, si es que tienen esos servicios, a la etapa inicial previa, b?sica, simple, sencilla, de la extracci?n. Y si hay algo que yo he podido ver con dolor de hombre y conciencia de m?dico, cuando he ido a las poblaciones, es a las compa?eras trabajadoras, a las madres proletarias, gritar con esperanza nuestros gritos de combate, y darme cuenta, por desgracia, c?mo sus bocas carecen de la inmensa mayor?a de los dientes.

Y los ni?os tambi?n sufren esto. Por ello, entonces, y sobre la base tan solo de estos ejemplos simples, nosotros tenemos que entender que cuando hablamos de una universidad que entiende que para que termine esta realidad brutal que hace m?s de un siglo y medio pesa sobre nosotros, en los cambios estructurales econ?micos se requiere un profesional comprometido con el cambio social; se requiere un profesional que no se sienta un ser superior porque sus padres tuvieron el dinero suficiente para que ?l ingresara a una universidad; se necesita un profesional con conciencia social que entienda que su lucha, si es arquitecto, es para que se construyan las casas necesarias que el pueblo necesita. Se necesita un profesional que, si es m?dico, levante su voz para reclamar que la medicina llegue a las barriadas populares y, fundamentalmente, a los sectores campesinos.

Se necesitan profesionales que no busquen engordar en los puestos p?blicos, en las capitales de nuestras patrias. Profesionales que vayan a la provincia, que se hundan en ella.

Por eso yo hablo as? aqu? en esta Universidad de Guadalajara, que es una universidad de vanguardia, y tengo la certeza que la obligaci?n patri?tica de ustedes es trabajar en la provincia, fundamentalmente, vinculada a las actividades econ?micas, mineras o actividades industriales o empresariales, o a las actividades agr?colas; la obligaci?n del que estudi? aqu? es no olvidar que ?sta es una universidad del Estado que la pagan los contribuyentes, que en la inmensa mayor?a de ellos son los trabajadores. Y que por desgracia, en esta universidad, como en las universidades de mi patria, la presencia de hijos de campesinos y obreros alcanza un bajo nivel, todav?a.

Por eso, ser joven en esta ?poca implica una gran responsabilidad, ser joven de M?xico o de Chile; ser joven de Am?rica Latina, sobre todo en este continente que, como he dicho, est? marcado por un promedio que se?ala que somos un continente joven. Y la juventud tiene que entender que no hay lucha de generaciones, como lo dijera hace un instante; que hay un enfrentamiento social, que es muy distinto, y que pueden estar en la misma barricada de ese enfrentamiento los que hemos pasado -y yo pas? muy poquito de los 60 a?os; gu?rdenme el secreto- de los sesenta a?os y los j?venes que puedan tener 13 ? 20.

No hay querella de generaciones, y eso es importante que yo lo diga. La juventud debe entender su obligaci?n de ser joven, y si es estudiante, darse cuenta que hay otros j?venes que, como ?l, tienen los mismos a?os, pero que no son estudiantes. Y si es universitario con mayor raz?n mirar al joven campesino o al joven obrero, y tener un lenguaje de juventud, no un lenguaje s?lo de estudiante universitario, para universitarios.

Pero el que es estudiante tiene una obligaci?n porque tiene m?s posibilidades de comprender los fen?menos econ?micos y sociales y las realidades del mundo; tiene la obligaci?n de ser un factor din?mico del proceso de cambio, pero sin perder los perfiles, tambi?n, de la realidad.

La revoluci?n no pasa por la universidad, y esto hay que entenderlo; la revoluci?n pasa por las grandes masas; la revoluci?n la hacen los pueblos; la revoluci?n la hacen, esencialmente, los trabajadores.

Y yo comparto el pensamiento que aqu? se ha expresado -y el presidente Echeverr?a lo ha se?alado muchas veces-, que yo tambi?n lo he dicho en mi patria, all? luchamos por los cambios dentro de los marcos de la democracia burguesa, con dificultades mucho mayores, en un pa?s donde los poderes del Estado son independientes, y en el caso nuestro, la Justicia, el Parlamento y el Ejecutivo. Los trabajadores que me eligieron est?n en el gobierno; nosotros controlamos una parte del Poder Ejecutivo, somos minor?a en el Congreso. El Poder Judicial es aut?nomo, y el C?digo Civil de mi patria tiene 100 a?os. Y si yo no critico en mi patria al Poder Judicial, menos lo voy a hacer aqu?. Pero indiscutiblemente, hay que pensar que estas leyes representaban otra ?poca y otra realidad, no fueron leyes hechas por los trabajadores que estamos en el gobierno: fueron hechas por los sectores de la burgues?a, que ten?an el Ejecutivo, el poder econ?mico y que eran mayor?a en el Congreso Nacional.

Sin embargo, la realidad de Chile, su historia y su idiosincrasia, sus caracter?sticas, la fortaleza de su institucionalidad, nos llev? a los dirigentes pol?ticos a entender que en Chile no ten?amos otro camino que el camino de la lucha electoral -y ganamos por ese camino-, que muchos no compart?an, fundamentalmente como consecuencia del pensamiento generado en este continente, despu?s de la Revoluci?n Cubana, y con la asimilaci?n, un poco equivocada, de la divulgaci?n de t?cticas, en funci?n de la interpretaci?n que hacen los que escriben sobre ellas, nos hemos encontrado en muchas partes, y ahora se ha dejado un poco, la idea del foquismo, de la lucha guerrillera o del ej?rcito popular.

Yo tengo una experiencia que vale mucho. Yo soy amigo de Cuba; soy amigo, hace 10 a?os, de Fidel Castro; fui amigo del comandante Ernesto Che Guevara. Me regal? el segundo ejemplar de su libro Guerra de Guerrillas; el primero se lo dio a Fidel. Yo estaba en Cuba cuando sali?, y en la dedicatoria que me puso dice lo siguiente: A Salvador Allende, que por otros medios trata de obtener lo mismo. Si el comandante Guevara firmaba una dedicatoria de esta manera, es porque era un hombre de esp?ritu amplio que comprend?a que cada pueblo tiene su propia realidad, que no hay receta para hacer revoluciones. Y por lo dem?s, los te?ricos del marxismo -y yo declaro que soy un aprendiz tan solo; pero no niego que soy marxista- tambi?n trazan con claridad los caminos que pueden recorrerse frente a lo que es cada sociedad, cada pa?s.

De all?, entonces, que es ?til que la juventud, y sobre todo la juventud universitaria, que no puede pasar por la universidad al margen de los problemas de su pueblo, entienda que no puede hacerse del balbuceo doctrinario la ense?anza doctrinaria, de entender que el denso pensamiento de los te?ricos de las corrientes sociol?gicas o econ?micas requieren un serio estudio; que si es cierto que no hay acci?n revolucionaria sin teor?a revolucionaria, no puede haber la aplicaci?n voluntaria o la interpretaci?n de la teor?a adecu?ndola a lo que la juventud o el joven quiere. Que tiene que mirar lo que pasa dentro de su pa?s y m?s all? de la frontera, y comprender que hay realidades que deben ser meditadas y analizadas.

Cuando algunos grupos en mi patria, un poco m?s all? de la Unidad Popular, en donde hay compa?eros j?venes en cuya lealtad revolucionaria yo creo, pero en cuya concepci?n de la realidad no creo, hablan, por ejemplo, de que en mi pa?s deber?a hacerse lo mismo que se ha hecho en otros pa?ses que han alcanzado el socialismo, yo les he hecho esta pregunta en voz alta: ?Por qu?, por ejemplo, un pa?s como es la Rep?blica Popular China, poderoso pa?s, extraordinariamente poderoso pa?s, ha tenido que tolerar la realidad de que Taiw?n o de que Formosa est? en manos de Chian-Kai-Shek? ?Es que acaso la Rep?blica Popular China no tiene los elementos b?licos, por as? decirlo, lo suficientemente poderosos para haber, en dos minutos, recuperado Taiw?n, llamado Formosa? ?Por qu? no lo ha hecho? Porque, indiscutiblemente hay problemas superiores de la responsabilidad pol?tica; porque al proceder as?, colocaba a la Rep?blica Popular China en el camino de una agresi?n que podr?a haber significado un da?o para el proceso revolucionario, y quiz? una conflagraci?n mundial.

?Qui?n puede dudar de la voluntad de acci?n, de la decisi?n, de la conciencia revolucionaria de Fidel Castro? ?Y por qu? la bah?a de Guant?namo no la ha tomado? Porque no puede ni debe hacerlo, porque expondr?a a su revoluci?n y a su patria a una represalia brutal.

Entonces, uno se encuentra a veces con j?venes, y los que han le?do el Manifiesto Comunista, o lo han llevado largo rato debajo del brazo, creen que lo han asimilado y dictan c?tedra y exigen actitudes y critican a hombres, que por lo menos, tienen consecuencia en su vida. Y ser joven y no ser revolucionario es una contradicci?n hasta biol?gica; pero ir avanzando en los caminos de la vida y mantenerse como revolucionario, en una sociedad burguesa, es dif?cil.

Un ejemplo personal: yo era un orador universitario de un grupo que se llama Avance; era el grupo m?s vigoroso de la izquierda. Un d?a se propuso que se firmara, por el grupo Avance un manifiesto -estoy hablando del a?o 1931- para crear en Chile los soviets de obreros, campesinos, soldados y estudiantes. Yo dije que era una locura, que no hab?a ninguna posibilidad, que era una torpeza infinita y que no quer?a, como estudiante, firmar algo que ma?ana, como un profesional, no iba a aceptar.

?ramos 400 los muchachos de la universidad que est?bamos en el grupo Avance, 395 votaron mi expulsi?n; de los 400 que ?ramos, s?lo dos quedamos en la lucha social. Los dem?s tienen dep?sitos bancarios, algunos en el extranjero; tuvieron latifundios -se los expropiamos-; ten?an acciones en los bancos -tambi?n se los nacionalizamos-, y a los de los monopolios les pas? lo mismo. Pero en el hecho, dos hemos quedado; y a m? me echaron por reaccionario; pero los trabajadores de mi patria me llaman el compa?ero presidente.

Por eso, el dogmatismo, el sectarismo, debe ser combatido; la lucha ideol?gica debe llevarse a niveles superiores, pero la discusi?n para esclarecer, no para imponer determinadas posiciones. Y, adem?s, el estudiante universitario tiene una postura doctrinaria y pol?tica, tiene, fundamentalmente, no olvidarse que precisamente la revoluci?n necesita los t?cnicos y los profesionales.

Ya Lenin lo dijo -yo he aumentado la cifra para impactar m?s en mi patria-, Lenin dijo que un profesional, un t?cnico, val?a por 10 comunistas; yo digo que por 50, y por 80 socialistas. Yo soy socialista. Les duele mucho a mis compa?eros que yo diga eso; pero lo digo, ?por qu?? Porque he vivido una politizaci?n en la universidad, llevada a extremos tales que el estudiante olvida su responsabilidad fundamental; pero una sociedad donde la t?cnica y la ciencia adquieren los niveles que ha adquirido la sociedad contempor?nea, ?c?mo no requerir precisamente capacidad y capacitaci?n a los revolucionarios? Por lo tanto, el dirigente pol?tico universitario tendr? m?s autoridad moral, si acaso es tambi?n un buen estudiante universitario.

Yo no le he aceptado jam?s a un compa?ero joven que justifique su fracaso porque tiene que hacer trabajos pol?ticos: tiene que darse el tiempo necesario para hacer los trabajos pol?ticos, pero primero est?n los trabajos obligatorios que debe cumplir como estudiante de la universidad. Ser agitador universitario y mal estudiante, es f?cil; ser dirigente revolucionario y buen estudiante, es m?s dif?cil. Pero el maestro universitario respeta al buen alumno, y tendr? que respetar sus ideas, cualesquiera que sean.

Por eso es que la juventud contempor?nea, y sobre todo la juventud de Latinoam?rica, tiene una obligaci?n contra?da con la historia, con su pueblo, con el pasado de su patria. La juventud no puede ser sectaria: la juventud tiene que entender, y nosotros en Chile hemos dado un paso trascendente: la base pol?tica de mi gobierno est? formada por marxistas, por laicos y cristianos, y respetamos el pensamiento cristiano; interpreta el verbo de Cristo, que ech? a los mercaderes del templo.

Claro que tenemos la experiencia de la iglesia, vinculada al proceso de los pa?ses poderosos del capitalismo e, incluyendo, en los siglos pasados y en la primera etapa de ?ste, no a favor de los humildes como lo planteaba el maestro de Galilea; pero s? los tiempos han cambiado y la conciencia cristiana est? marcando la consecuencia por el pensamiento honesto, en la acci?n honesta, los marxistas podemos coincidir en etapas program?ticas como pueden hacerla los laicos y lo hemos hecho en nuestra patria -y nos est? yendo bien-, y conjugamos una misma actitud y un mismo lenguaje frente a los problemas esenciales del pueblo.

Porque un obrero sin trabajo, no importa que sea o no sea marxista, no importa que sea o no sea cristiano, que no tenga ideolog?a pol?tica, es un hombre que tiene derecho al trabajo y debemos d?rselo nosotros; por eso el sectarismo, el dogmatismo, el burocratismo, que congela las revoluciones, y ?se es un proceso de concientizaci?n que es muy profundo y que debe comenzar con la juventud: pero la juventud est? frente a problemas que no son s?lo econ?micos, sino son problemas que lamentablemente se manifiestan con mayor violencia destructiva en el mundo contempor?neo.

El escapismo, el drogadismo, el alcoholismo. ?Cu?ntos son los j?venes, de nuestros j?venes pa?ses, que han ca?do en la marihuana, que es m?s barata que la coca?na y m?s f?cil de acceso?, ?pero cu?ntos son los j?venes de los pa?ses industrializados? El porcentaje, no s?lo por la densidad de poblaci?n, sino por los medios econ?micos, es mucho mayor.

?Qu? es esto, qu? significa, por qu? la juventud llega a eso? ?Hay frustraci?n? ?C?mo es posible que el joven no vea que su existencia tiene que tener un destino muy distinto al que escabulle su responsabilidad? ?C?mo un joven no va a mirar, en el caso de M?xico, a Hidalgo o a Ju?rez, a Zapata o a Villa, o a L?zaro C?rdenas? ?C?mo no entender que esos hombres fueron j?venes tambi?n, pero que hicieron de sus vidas un combate constante y una lucha permanente!

?C?mo la juventud no sabe que su propio porvenir est? cercado por la realidad econ?mica, que marca los pa?ses dependientes? Porque si hay algo que debe preocuparnos, tambi?n, a los gobernantes, es no seguir entregando cesantes ilustrados a nuestra sociedad.

?Cu?ntos son los miles de j?venes que egresan de los polit?cnicos o de las universidades que no encuentran trabajo? Yo le? hace poco un estudio de un organismo internacional importante, que se?ala que para Am?rica Latina, en el final de esta d?cada se necesitaban -me parece- cerca de seis millones de nuevas ocupaciones, en un continente en donde la cesant?a marca los niveles que yo les he dicho. Los j?venes tienen que entender, entonces, que est?n enfrentados a estos hechos y que deben contribuir a que se modifiquen las condiciones materiales, para que no haya cesantes ilustrados, profesionales con t?tulos de arquitectos sin construir casas, y m?dicos sin atender enfermos, porque no tienen los enfermos con qu? pagarles, cuando lo ?nico que faltan son m?dicos para defender el capital humano, que es lo que m?s vale en nuestros pa?ses.

Por eso, repito -y para terminar mis palabras-, dando excusas a ustedes por lo excesivo de ellas, que yo que soy un hombre que pas? por la universidad, he aprendido mucho m?s de la universidad de la vida: he aprendido de la madre proletaria en las barriadas marginales; he aprendido del campesino, que sin hablarme, me dijo la explotaci?n m?s que centenaria de su padre, de su abuelo o de su tatarabuelo; he aprendido del obrero, que en la industria es un n?mero o era un n?mero y que nada significaba como ser humano, y he aprendido de las densas multitudes que han tenido paciencia para esperar.

Pero la injusticia no puede seguir marcando, cerrando las posibilidades del futuro a los pueblos peque?os de ?ste y de otros continentes. Para nosotros, las fronteras deben estar abolidas y la solidaridad debe expresarse con respeto a la autodeterminaci?n y la no intervenci?n, entendiendo que puede haber concepciones filos?ficas y formas de gobierno distintas, pero que hay un mandato que nace de nuestra propia realidad que nos obliga -en el caso de este continente- a unirnos; pero mirar m?s all?, inclusive de Am?rica Latina y comprender que nacer en Africa en donde hay todav?a millones y millones de seres humanos que llevan una vida inferior a la que tienen los m?s postergados y pret?ridos seres de nuestro continente.

Hay que entender que la lucha es solidaria en escala mundial, que frente a la insolencia imperialista s?lo cabe la respuesta agresiva de los pa?ses explotados.

Ha llegado el instante de darse cuenta cabalmente que los que caen luchando en otras partes por hacer de sus patrias pa?ses independientes, como ocurre en Vietnam, caen por nosotros con su gesto heroico.

Por eso, sin decir que la juventud ser? la causa revolucionaria y el factor esencial de las revoluciones, yo pienso que la juventud por ser joven, por tener una concepci?n m?s di?fana, por no haberse incorporado a los vicios que traen los a?os de convivencia burguesa, porque la juventud debe entender que debe ser estudiante y trabajadora; porque el joven debe ir a la empresa, a la industria o a la tierra. Porque ustedes deben hacer trabajos voluntarios; porque es bueno que sepa el estudiante de medicina cu?nto pesa un fardo que se echa a la espalda el campesino que tiene que llevarlo a veces, a largas distancias; porque es bueno que el que va a ser ingeniero se meta en el calor de la m?quina, donde el obrero a veces, en una atm?sfera inh?spita, pasa largos y largos a?os de su oscura existencia; porque la juventud debe estudiar y debe trabajar -porque el trabajo voluntario vincula, amarra, acerca, hace que se compenetre el que va a ser profesional con aquel que tuvo por herencia las manos callosas de los que, por generaciones, trabajaron la tierra-.

Gracias, presidente y amigos por haberme dado la oportunidad de fortalecer mis propias convicciones, y la fe en la juventud frente a la actitud de ustedes.

Gracias por comprender el drama de mi patria, que es como dijera Pablo Neruda, un Vietnam silencioso; no hay tropas de ocupaci?n, ni poderosos aviones nublan los cielos limpios de mi tierra, pero estamos bloqueados econ?micamente, pero no tenemos cr?ditos, pero no podemos comprar repuestos, pero no tenemos c?mo comprar alimentos y nos faltan medicamentos, y para derrotar a los que as? proceden, s?lo cabe que los pueblos entiendan qui?nes son sus amigos y qui?nes son sus enemigos.

Yo s?, por lo que he vivido, que M?xico ha sido y ser? -gracias por ello- amigo de mi patria.

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Tags: Salvador Allende, discurso, revolucionario, jóvenes estudiantes, universitarios, Universidad, Guadalajara

Comentarios
Publicado por Eduardo Aguilar
Domingo, 23 de noviembre de 2008 | 21:22
Este es uno de los mejores discursos que se hayan dicho.
Es uno para abrir los ojos, y para hacernos tomar conciencia de nuestra realidad, y hablo de nuestra
realidad actual, aunque el discurso haya sido dicho hace ya decadas, cuando el mundo estaba dividido en dos, los
hechos que pronuncia, siguen vigentes, y seria bueno
que este sea difundido mas entre los jovenes de todas las naciones.
Publicado por Despistado
S?bado, 06 de diciembre de 2008 | 21:35
ArdiendoGui?oSonrisaFlashChicaDemonioHeladoArdiendomu?eco de nieve
Publicado por Despistado
Mi?rcoles, 16 de septiembre de 2009 | 22:57
QUE BUENO QUE TENGAMOS PRINCIPIOS DE DESPERTAR Y VALORAR NUESTRA VIDA Y LA ANTE TODO LA DE LOS DEM?S. Sonrisa. QUE VIVA SALVADOR ALLENDE!Chica (SUSY GARCIA- GUANAJUATO CAPITAL)
Publicado por Renan Morales
Martes, 27 de mayo de 2014 | 2:01

Grande Salvador Allende mi presidente de  siempre, participe activamente del gobierno del compañero Presidente, he pagado caro por ser y seguir siendo Revolucionario, mas vale la pena vivir cuando se es Revolucionario como fué el camarada Allende, cada discurso cada acción de Allende es una leccíon Viva Salvador Allende viva su gobierno Popular, que fué el gobierno de los pobres y desposeidos, de la dignidad, del respeto a todos los hombres de la tierra.