Viernes, 29 de junio de 2007
?Entregar? el Irak ocupado su petr?leo a las ?majors? corporaciones?
por Arthur Lepic*

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Luego de haber derrocado al ?nico gobierno del mundo que ten?a la intenci?n de no seguir aceptando d?lares por sus contratos petroleros, la coalici?n anglosajona trata de obligar al Irak ocupado a ceder sus ingresos petroleros a las compa??as occidentales. Una huelga general del sector petrolero iraqu? ha retrasado la firma de los contratos m?s desequilibrados del siglo.


Cuatro a?os despu?s de la invasi?n de Irak por las tropas anglosajonas, Washington, Londres y Canberra tratan de regularizar seg?n la visi?n del derecho internacional el saqueo que est?n cometiendo. Las convenciones internacionales son claras: las tropas de ocupaci?n no pueden confiscar en provecho propio las riquezas de un pa?s, sobre todo si se trata de petr?leo. En el caso que nos ocupa, luego de un primer per?odo de explotaci?n desenfrenada mediante una empresa privada h?bilmente designada con el nombre de ?Autoridad Provisional de la Coalici?n? [1], se le entreg? el poder, durante un segundo per?odo, a un gobierno t?tere atrincherado en la zona verde de Bagdad.

Este ten?a una doble funci?n: por un lado, la de crear fuerzas de seguridad capaces de aliviar a las tropas ocupantes, y, por otro lado, la de cerrar los ojos ante la evaporaci?n cotidiana de entre 200 000 y 300 000 barriles de petr?leo. Ahora, ha llegado el momento de entrar en un tercer per?odo durante el cual las fuerzas de ocupaci?n podr?n poner en manos de los t?teres la responsabilidad del orden p?blico y concentrarse en la protecci?n de los pozos de petr?leo, mientras que se legaliza el saqueo para las pr?ximas d?cadas mediante contratos leoninos.

Es en medio de este contexto que una huelga de los obreros del sector petrolero iraqu?, emprendida el 4 de junio de 2007, paraliz? la principal zona productora del sur del pa?s e interrumpi? durante varios d?as las exportaciones legales de petr?leo. Hasta ahora, estas se elevan, oficialmente, a 2 millones de barriles diarios; una cat?strofe para las compa??as extranjeras si se compara esa cifra con la de 3,5 millones de d?lares diarios correspondiente a la ?poca anterior a la invasi?n de mayo de 2003.

Entre sus demandas, adem?s de la anulaci?n de medidas que han empeorado seriamente las condiciones de trabajo y aumentado el ?ndice de desempleo en el sector, la Federaci?n iraqu? de sindicatos del petr?leo, que representa a 26 000 trabajadores, pide que se le consulte sobre el muy controvertido proyecto de Ley sobre los Hidrocarburos [2]. La Federaci?n reclama tambi?n la anulaci?n del aumento generalizado de los precios de los combustibles en el interior del pa?s, medida que empeora una situaci?n econ?mica que ya es dif?cil para la poblaci?n.

Los responsables sindicales declaran que est?n actuando en nombre del pueblo y denuncian espec?ficamente la privatizaci?n de los ingresos que el pa?s obtiene de las ventas del petr?leo en ?condiciones escandalosamente provechosas? para las compa??as extranjeras, medida prevista en el proyecto de ley.

Desde el principio mismo de la huelga, el gobierno de Nuri Al Maliki orden? que sus tropas rodearan a los huelguistas y emiti? ?rdenes de arresto contra los l?deres sindicales, acus?ndolos de ?sabotear la econom?a?, mientras que aviones de guerra estadounidenses volaban sobre los manifestantes [3]. Hasta ahora, los cuerpos armados del gobierno iraqu? se han negado a practicar los arrestos ordenados.

Inquieto por la posibilidad de que se agote la fuente de d?lares, Nuri Al Maliki acab? formulando algunas promesas a los huelguistas para que reanudaran el trabajo, pero ?stos ?ltimos saben bien que la lucha est? lejos de terminar.

Dos sucesivos avisos de huelga hab?an sido pospuestos durante el mes de mayo, como consecuencia de varios intentos negociadores con los sindicatos emprendidos por el gobierno de Al Maliki. Este ?ltimo est? tratando, desde el mes de febrero, de imponer el famoso proyecto de ley, redactado bajo la supervisi?n del Departamento de Estado estadounidense a pesar de la oposici?n de gran n?mero de parlamentarios, de un grupo de 60 expertos iraqu?es del sector petrolero y de todos los sindicatos, o sea a contrapelo de la opini?n de la poblaci?n que lleva cuatro a?os viviendo bajo la ocupaci?n militar extranjera.


?El bot?n?, 10% de las reservas mundiales de petr?leo

Poseedor del 10% de las reservas mundiales de petr?leo, Irak despierta la codicia de las principales compa??as, sobre todo porque los costos de explotaci?n de los yacimientos iraqu?es se encuentran entre los m?s bajos del mundo. Las declaraciones del actual vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, cuando dirig?a el consorcio Halliburton, y los trabajos de la comisi?n secreta sobre la energ?a que ?l mismo dirigi? en el a?o 2001 no enga?aban a nadie sobre cu?les eran sus intenciones para despu?s que se concretara el derrocamiento de Sadam Husein y se restableciera el acceso de las compa??as anglosajonas a las reservas petrol?feras iraqu?es [4].

Inquieta ante el estancamiento del valor de sus acciones y la disminuci?n del retorno de sus inversiones, la industria petrolera anglosajona tem?a en aquel entonces a la posibilidad de verse definitivamente excluida de la zona petrol?fera m?s rica del mundo. El discurso de Dick Cheney tuvo entonces el valor de una promesa de que, cuando llegara a la Casa Blanca, gracias a las donaciones de las majors, las volver?a a meter dentro del juego.

Desde la invasi?n de Irak por la coalici?n petrolera, las acciones de Exxon, BP-Amoco y Shell comenzaron a subir de nuevo, de forma espectacular y sin otra explicaci?n que la perspectiva de grandes dividendos para sus accionistas, dividendos que hab?an perdido desde que Sadam Husein nacionaliz? el sector petrolero, en 1972 [5].

En el marco del proyecto Future for Iraq, puesto en marcha por el Departamento de Estado estadounidense en abril de 2002, o sea un a?o antes de la invasi?n, el grupo ?Petr?leo y Energ?a?, que se reuni? cuatro veces entre diciembre de 2002 y abril de 2003 y del era miembro Bahr Al Ulhum, quien se convertir?a m?s tarde en ministro del petr?leo en el pa?s ?liberado?, expresaba sus conclusiones de la siguiente manera: Irak ?debe estar abierto a las compa??as internacionales tan r?pidamente como sea posible al t?rmino de la guerra?. Otra de sus conclusiones era que: ?El pa?s debe instaurar un clima comercial propicio de forma tal que atraiga las inversiones en los recursos petroleros y el gas?.

En efecto, el argumento m?s utilizado en la prensa vinculada a los grandes grupos financieros para justificar la privatizaci?n de los ingresos petroleros iraqu?es (ya en marcha) o iran?es (ardientemente deseada para el futuro) es el de la necesidad de inversiones masivas, que los pa?ses en cuesti?n no podr?an realizar, para poder aumentar la producci?n con vistas a responder a la creciente demanda de los pa?ses consumidores. El problema es que dicho razonamiento entre en conflicto directo con los intereses de los Estados productores: mientras que las compa??as tienen que elevar al m?ximo sus ganancias a corto plazo para aportar dividendos anuales a sus accionistas, los Estados tienen la obligaci?n de administrar sus recursos nacionales pensando en sus ciudadanos y en las futuras generaciones.

En el contexto del declive, ahora seguro, de la producci?n global de petr?leo para los pr?ximos a?os, el inter?s de las compa??as petroleras privadas es absorberlo todo lo m?s r?pidamente posible, y, despu?s, vivir de la escasez. Por el contrario, el inter?s de los Estados productores es distribuir la producci?n para mantenerla y prolongarla el mayor tiempo posible.


La intervenci?n de BearingPoint

Con vistas a organizar la privatizaci?n de la econom?a iraqu?, el Departamento de Estado estadounidense recurri? a la sociedad BearingPoint. La creaci?n de BearingPoint tuvo lugar en 2002, luego del esc?ndalo de Enron, mediante la fusi?n de las ramas de consultor?a de KMPG en Estados Unidos (las mismas que hab?an ?reorganizado? las econom?as de los Estados postsovi?ticos en los a?os 1990) y de Arthur Andersen, en Francia. Esta nueva firma opera conjuntamente con la USAID en m?s de 60 pa?ses, principalmente en Afganist?n y en Irak, pero tambi?n opera en Serbia y en Egipto [6]. La SEC (Security and Exchange Commission), organismo estadounidense de control de las actividades financieras, viene examinando de cerca sus cuentas desde hace a?os, sin llegar a nada en concreto.

Resulta revelador el hecho que esta misma comisi?n confi? recientemente la reorganizaci?n de su sistema de ficheros a? BearingPoint, lo cual dice mucho en cuanto a los v?nculos existentes entre esa sociedad et la administraci?n [7].

En Irak, la USAID concede primeramente a BearingPoint, ya en 2003, un contrato de m?s de 200 millones de d?lares para que ayuda a desarrollar el ?sector privado competitivo?, contrato redactado para la USAID por? la propia BearingPoint, lo cual dio lugar a que el Center for Corporate Policy de Ralph Nader la se?alara como una de las firmas que m?s se est?n aprovechando de la guerra [8]. El mencionado contrato consiste en organizar, bajo la supervisi?n de otra empresa privada, la Coalition Provisional Authority, la atribuci?n de ingresos provenientes del petr?leo a las empresas estadounidenses encargadas de la reconstrucci?n, como Halliburton [9].
Mientras que los primeros 10 000 millones de d?lares del fondo proveniente de los ingresos petroleros iraqu?es se gastan en contratos de reconstrucci?n, otros 4 000 millones simplemente desaparecen. Y esto no era m?s que el principio.

Este vac?o jur?dico y esta ausencia total de transparencia eran indispensables para mantener el saqueo del pa?s mientras que los nobles objetivos de la invasi?n se manten?an bajo la luz de los proyectores, ya que Estados Unidos, el Reino Unido y Australia siempre han negado que hayan invadido Irak por sus recursos petrol?feros. El 18 de marzo de 2003, el primer ministro brit?nico Tony Blair declaraba que: ?Los ingresos petroleros, que algunos designan err?neamente como nuestro objetivo de guerra, deber?an depositarse en un fondo destinado al pueblo iraqu? y administrado por la ONU?. Paul Wolfowitz, gran arquitecto de la destrucci?n del Estado iraqu? y secretario adjunto de Defensa en el momento de la invasi?n, declaraba, por su parte que: ?Se trata de un pa?s que realmente puede financiar su propia reconstrucci?n bastante r?pidamente.?.

Si el primero expresaba un deseo que en realidad no lo compromet?a a nada, el segundo ment?a por omisi?n: es cierto que Irak pod?a financiar su reconstrucci?n, pero no reconstruirse a s? mismo. El verdadero problema era, por tanto, saber m?s bien qui?n reconstruir?a Irak, cobrando de paso con los ingresos provenientes del petr?leo.

Luego de haber dilapidado de manera espectacular los fondos existentes [10], Paul Bremer se encarg? de decidir a favor de? Halliburton y compa??a, cuya costumbre de sobrefacturar sistem?ticamente sus contratos p?blicos es harto conocida, adem?s de servir de correa de transmisi?n del endeudamiento de las naciones poseedoras de recursos naturales ante el Banco Mundial, cuya presidencia ser?a entregada posteriormente a Wolfowitz, quiz?s a modo de recompensa.

Ahora que la ocupaci?n del pa?s se justifica a s? misma, en la medida en que su objetivo oficial es solucionar la situaci?n de caos que ella misma ha creado, la prioridad para las potencias de la coalici?n es aprovechar la atm?sfera de terror para imponer la Ley sobre los hidrocarburos (Iraq Hydrocarbon Law) que permitir? transferir los ingresos petroleros del Estado a las compa??as petroleras extranjeras.

Y de es de nuevo la BearingPoint quien recibe del Departamento del Estado la misi?n de redactar el proyecto de ley. Una primera versi?n fue r?pidamente adoptada por el gobierno colaboracionista de Maliki en enero de 2007. [11].

De forma paralela, se organiza una importante operaci?n de cabildeo entre los iraqu?es encargados de decidir. Representantes de las principales compa??as petroleras extranjeras (BP, Shell, ExxonMobil, Chevron, Total y Eni), agrupadas en el seno de una organizaci?n designada como Centro Internacional de Tasas r Inversiones (ITIC, International Tax and Investment Centre), comunican sus quejas al gobierno brit?nico en 2004. Este ?ltimo, despu?s de indicarles su estrategia tendiente a influir sobre el gobierno iraqu?, transmite esas quejas al ministerio iraqu? de Finanzas y organiza un encuentro en Beirut, en enero de 2005, entre los representantes de las majors y los ministros iraqu?es del Petr?leo, de Finanzas y de Planificaci?n. Por otro lado, ya en 2003, un ex dirigente de BP recibe la misi?n de redactar un documento que establece los t?rminos del acuerdo, documento destinado al gobierno iraqu? para que ?ste tome decisiones conformes a los deseos de BP.

Aunque es probable que los dem?s pa?ses implicados en esas negociaciones hayan hecho lo mismo, los documentos desclasificados desde entonces no permiten determinarlo con certeza [12]. La invitaci?n que recibi? Total a que participara en esas decisiones explica por lo menos en parte el cambio de actitud de Francia, que se produjo a principios de 2005, en cuanto a la ocupaci?n de Irak.

Por su parte, los parlamentarios iraqu?es no vieron el proyecto de ley hasta enero de 2007, en el momento de su adopci?n por parte de la administraci?n Maliki. Siendo as?, ?resulta acaso sorprendente que una proposici?n como esa, redactada por un gabinete de consultor?a especializado en el desmantelamiento de los servicios p?blicos, con el apoyo de una campa?a de cabildeo de las compa??as extranjeras ante un gobierno t?tere, enfrente tanta oposici?n de parte de los parlamentarios y los sindicatos?


El m?todo: los contratos PSA

Lo m?s inquietante sigue siendo la naturaleza misma de este proyecto de ley. Basado en un tipo de contrato llamado ?Contrato de Repartici?n de la Producci?n? (production sharing agreement, o PSA) que dej? de usarse en el Medio Oriente despu?s de las nacionalizaciones de los a?os 1970, este garantiza a las compa??as extranjeras un retorno de sus inversiones anormalmente elevado durante un per?odo anormalmente largo, t?rminos que los interesados justifican debido a? ?los problemas de seguridad del pa?s!

De hecho, durante un per?odo indefinido de amortizaci?n de las inversiones, los PSA garantizan al inversionista extranjero un por ciento de los ingresos, cuando en realidad el tipo de concesi?n que m?s se practica entre los pa?ses productores prev? un retorno fijo, que se calcula en funci?n del costo de producci?n, no del precio de venta final, durante un per?odo bien definido. Muy a menudo la compa??a nacional toma incluso el control ?ntegro de las operaciones y percibe todos los ingresos despu?s del per?odo de amortizaci?n, como sucede en Ir?n con numerosos yacimientos (contratos llamados ?buyback?).

Cuando est? en vigor un contrato PSA, la compa??a extranjera s?lo tiene que hacer creer que est? haciendo muchas inversiones, sean estas reales o no, para as? prolongar sus prerrogativas. Esto es lo que est? sucediendo en Rusia, el ?nico pa?s en tener importantes reservas que ha firmado contratos PSA. Dichos contratos se negociaron bajo la corrupta administraci?n de Boris Yeltsin, durante los a?os 1990, cosa que la actual administraci?n de Putin deplora hoy amargamente. Esta ?ltima ha logrado, sin embargo, revocar algunos de esos contratos (como el de Shell sobre los yacimientos de Sajalin, por razones ecol?gicas) y limitar las inversiones extranjeras en las futuras concesiones.

Los t?rminos de los contratos PSA previstos en Irak con las majors, en virtud del mencionado proyecto de ley, elevar?n la parte correspondiente a las majors a un nivel situado entre el 60 y el 70% de los ingresos durante un per?odo de amortizaci?n que ir?a hasta 40 a?os, y las majors se echar?n en el bolsillo el 20% de las ganancias al cabo de este per?odo. Para establecer un nivel de comparaci?n, el contrato PSA que Sadam Husein negoci? con Total en 1992 "y que no lleg? a aplicarse por causa del embargo" para la explotaci?n del yacimiento gigante de Majnun era del 40% al 10%, para un per?odo de retorno de la inversi?n de 20 a?os, lo cual corresponde a la media de los contratos PSA.

La justificaci?n oficial de las condiciones, anormalmente ventajosas para las majors, que estipula el proyecto de ley es la cuesti?n de la seguridad en Irak. Deseosas de proteger a su personal, las majors exigen s?lidas garant?as en cuanto al retorno de sus inversiones.
Coincidentemente, la escalada militar que ha instrumentado George W. Bush empeor? la situaci?n de la seguridad y reforz? los argumentos que esgrimen las majors para exigir m?rgenes cada vez m?s extravagantes.

Resulta por dem?s interesante se?alar que BearingPoint dice realizar su trabajo teniendo en cuenta el pico petrolero [13]. En efecto, para las grandes compa??as petroleras, firmar ahora contratos PSA en un pa?s como Irak constituye la garant?a de poder mantener la cabeza fuera del agua despu?s del principio del declive global, y ayuda a mantener a flote las econom?as nacionales de sus respectivos pa?ses. Coinciden en este punto los intereses de las compa??as petroleras anglosajonas y los de los Estados miembros de la coalici?n.

Adem?s, los retornos de inversiones calculados seg?n la proporci?n de los ingresos provenientes del petr?leo privar?n a la econom?a iraqu? de miles de millones de petrod?lares a medida que vayan aumentando los precios de ese recurso, aumento que ya constituya una certeza para el futuro debido al pico de producci?n. Siguiendo el gui?n habitual, los ingresos petroleros que se queden en el pa?s productor se dedicar?n finalmente, en gran parte, al pago de los contratos, que Halliburton y compa??a sobrefacturan, por la construcci?n de infraestructuras civiles, y al pago de las deudas.

?Qu? pasar? con los miles de millones provenientes de las ganancias suplementarias provenientes del alza del precio del barril? Por supuesto, la ley iraqu? sobre los hidrocarburos tiene previsto que puedan volver al extranjero, contrariamente a otras legislaciones petroleras que estipulan que sean reinvertidas en la econom?a nacional del pa?s productor. El cap?tulo intitulado ?R?gimen fiscal? estipula que ?las compa??as extranjeras no est?n sometidas a ninguna restricci?n en cuanto a sacar las ganancias del pa?s, y no est?n sometidas a ninguna tasa para ello?.

Adem?s, todo litigio entre el Estado iraqu? y una compa??a extranjera tendr? que someterse al arbitraje no de un tribunal iraqu? sino de una corte internacional. De hecho, en caso de que el gobierno iraqu? pidiera cuentas alg?n d?a por los cargamentos fantasmas que est?n saliendo constantemente de las terminales de Basora desde el per?odo de embargo de la ONU, la ?comunidad internacional? se reserva el derecho de desempe?ar ella el papel de juez, cuando es ella misma quien se aprovecha de esos cargamentos, de no ser as? ya se habr?a encargado de imponer un sistema de medida [14]. Finalmente, de los 80 yacimientos descubiertos en Irak, s?lo 17 quedar?n bajo el control mayoritario del Estado central iraqu?, de ser aprobado este proyecto de ley.

Hasta el momento, diferentes tipos de obst?culos se oponen a la adopci?n de esa ley en la Asemblea Nacional iraqu?. A la resistencia de los sindicatos, anteriormente mencionada, se unen la reticencia de la minor?a kurda del norte de Irak (segunda regi?n productora del pa?s, despu?s del sur, mayoritariamente chi?ta) que aspira a administrar sus recursos petrol?feros en forma aut?noma. En funci?n de ello, las autoridades kurdas han otorgado ya varios contratos de repartici?n de la producci?n y han anunciado incluso la creaci?n de su propio ministerio del Petr?leo, bajo la mirada benevolente de las potencias ocupantes, que dicen, sin embargo, desear la unidad del pa?s y que se comparta la renta petrolera. Despu?s de haber recibido la promesa de una r?pida emancipaci?n a cambio de su colaboraci?n con los ocupantes, los kurdos se dan cuenta "un poco tarde" de que, en vez de compartir la renta petrolera con sus compatriotas sunnitas y chi?tas, van a tener que ceder buena parte de ella a las majors occidentales, perspectiva que no les hace sentirse precisamente felices.

Durante los ?ltimos d?as, el almirante Fallon, y m?s tarde John Negroponto, segundo responsable del Departamento de Estado, han viajado a Bagdad para presionar al gobierno de Maliki con vistas a que ?ste acelere la adopci?n del proyecto de ley sobre los hidrocarburos. Y es que George W. Bush, aunque no tiene intenciones de retirar sus tropas del pa?s, tampoco exponerlas m?s a?n.

Simplemente desea imponer una privatizaci?n de los ingresos petroleros a un Estado iraqu? en situaci?n de debilidad y bajo la amenaza de las bayonetas, para luego ordenar a sus tropas replegarse a bases permanentes, siguiendo un ?modelo coreano? frecuentemente mencionado en Washington en los ?ltimos tiempos. Pero antes, los parlamentarios iraqu?es tienen que decidir el destino de su econom?a nacional para los pr?ximos 40 a?os. Alrededor de ellos, para ayudarlos a decidir, se mantienen 120 000 soldados estadounidenses y una cifra similar de mercenarios armados hasta los dientes, listos proclamar el cumplimiento de la segunda misi?n de la Coalici?n del Petr?leo en Irak.

La primera consist?a en revertir, mediante el restablecimiento del d?lar como moneda utilizada en las transacciones petroleras, el movimiento que Sadam Husein y Hugo Ch?vez hab?an emprendido en el seno de la OPEP, y salvar as? la econom?a estadounidense. La segunda consiste en garantizar, durante 40 a?os como m?nimo y por tanto m?s all? del pico petrolero, el monopolio de las majors occidentales sobre el petr?leo iraqu? y aliviar as? el desplazamiento del poder petrolero hacia los pa?ses del Medio Oriente.



*Arthur Lepic
Periodista franc?s, miembro de la secci?n francesa de la Red Voltaire esspecializado en los problemas energ?ticos y militares.

Art?culo publicado el 23 de junio de 2.007.

Para ver M?S ART?CULOS DE ESTE AUTOR pinche AQU?



Notas del texto:

[1] ?Qui gouverne l?Irak??, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 13 de mayo de 2004.

[2] ?Iraq Federation of Oil Workers strike demands?, Iraqi Federation of Oil Unions, 5 de mayo de 2007.

[3] ?Irak?s workers strike to keep their oil?, por David Bacon, Truthout, 9 de junio de 2007.

[4] Ver los art?culos ?Dick Cheney, le pic p?trolier et le compte ? rebours final?, por Kjell Aleklett, Voltairenet, 9 de marzo de 2005 y ?Les ombres du rapport Cheney?, por Arthur Lepic, Voltairenet, 30 de marzo de 2004.

[5] En ese contexto, es importante diferenciar la noci?n de privatizaci?n de los yacimientos de la noci?n de privatizaci?n de los ingresos. En efecto, el ?nico pa?s del mundo que ha privatizado sus yacimientos es? Estados Unidos. En cambio, la naturaleza de los contratos que se otorgan a las compa??as extranjeras puede ser tremendamente variado en los pa?ses que siguen siendo, te?ricamente, due?os de sus propios recursos, pero no de los ingresos que provienen de estos.

[6] ?Shock and Oil: Iraq?s Billions and The White House Connection?, por Stephen Foley, The Independent, 15 de enero de 2007.

[7] ?SEC Hires a Company It?s Investigating?, por Marie Leone, cfo.com, 27 de septiembre de 2006.

[8] ?The Center for Corporate Policy?s Ten Worst War Profiteers of 2004?, Center for Corporate Policy, 2004.

[9] ?Halliburton, profiteur de guerre ?, por Arthur Lepic, R?seau Voltaire, 23 de septiembre de 2004.

[10] Sobre este aspecto y sobre los otros miles de millones provenientes del petr?leo iraqu? que desaparecieron, ver el art?culo ?So, Mr Bremer, where did all the money go?, The Guardian, 7 de julio de 2005.

[11] La ?ltima versi?n presentada a los parlamentarios de la asamblea colaboracionista iraqu?, y a?n sin aprobar, puede consultarse aqu?: versi?n en ingl?s y versi?n en ?rabe.

[12] ?Exposed: British government pushing oil interests in Iraq?, Platform, 9 de marzo de 2007.

[13] Ver la presentaci?n de las actividades de la sociedad BearingPoint en el sector de los hidrocarburos .

[14] Para un an?lisis m?s detallado del ley iraqu? sobre los hidrocarburos, consultar el excelente informe de la organizaci?n brit?nica PLATFORM: ?Crude Designs: The rip-off of Iraq?s oil wealth? (disponible solamente en ingl?s y ?rabe)




Fuente:Voltaire.org


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Comentarios
Publicado por Despistado
Domingo, 01 de julio de 2007 | 1:17
En fin, mas mierda para los iraquies, su unica esperanza es que los atentados les causen mas perdidas monetarias de las que pudieran obtener: es decir, cambiar el objetivo de los ataques de las fuerzas invasoras a los de las compa?ias petroliferas extranjeras, pero como muchos insurgentes son idiotas o islamicos idiotas, siguen atacando principalmente a los ejercitos invasores. Lo normal ser?a mostrarles lo poco que le cuesta a EEUU instruir a un soldado, pagarle la soldada y luego pagarle la pension a ?l/ella o a su familia: les sale tirados de precio comparados con el coste en petroleo que sacan y encima no lo pagan las compa?ias sino todos los estadounidenses. La unica esperanza es que los insurgentes con dos dedos de luces si hagan esto y sean en numero suficiente.