Don Juan
Irrumpe el timbre en la clase del maestro,
abandona Don Juan el aula fatigado;
en su carpeta un repetitivo temario,
a sus espaldas burlas con descaro.
Solo camina de regreso a su hogar;
terminan las clases, muere un día más;
polvo y desorden en un piso solitario,
fría su cama, siempre duro el sofá.
Comida rápida encima de la mesa
y en televisión pasarela de necedad;
brillan sus ojos con luz intensa,
apaga su corazón la diosa Soledad.
Se acuesta temprano, a su lado el insomnio,
amarga es la noche sin un amor que abrazar;
quedó Margarita en su memoria dolida,
amor que descansa eterno en su pesar.
Le tachan de loco e incomprendido,
Don Juan responde con frialdad;
Margarita vive lejos del olvido
al lado de aquél que robó su felicidad.
"A Don Juan, de sentimiento incomprendido y amor negado".
Kike Sánchez, a 25 de mayo del 2002.