¿Día del Trabajador?
… Y nada que celebrar.
El 1 de mayo en el Perú significa recordar más de una década de políticas neoliberales, significa recordar el privilegio de tener un “trabajito”, o la “gloria” de un subempleo y porque no, la “suerte” de ser un minero sometido a una esclavitud permanente en su propia tierra.
Podría hablar en este artículo sobre los millones de hombres y mujeres sometidos a los services (que el genocida de turno prometió desaparecer), que actuando de “mediadores” roban gran parte del salario, convirtiéndose en los nuevos amos y señores de esta, cada vez mayor, plusvalía. Podría también hablar sobre las enormes tasas de desempleo, o quizá sobre la estabilidad laboral que fue transformada en “flexibilidad laboral”. Podría hablar de estas o muchas otras violaciones constantes a los Derechos de los trabajadores en el Perú. Pero no es ninguno de estos el asunto que me motiva a escribir este artículo…
“Trabajadores”
¿Cuántos de nosotros crecimos al lado de nuestros padres, sin más obligaciones que la de estudiar y “terminar la comida” y con el supremo derecho de soñar, soñar con un futuro? ¿Tienen todos los niños la suerte que tuvimos algunos?
A continuación, un pequeño fragmento de un artículo del diario peruano La República.
Es invisible hasta ante sus propios ojos. A sus ocho años Giulianita ignora sus apellidos, no se siente con derecho a nada y menos aun tiene sueños. Se aferra a su arrugada bolsa de caramelos como si fuera su más preciada muñeca y cuenta los pocos dulces que le quedan por vender en el caótico Mercado Mayorista de La Parada, en Lima.
La hinchazón de las manos de Rubencito es la mejor evidencia de su mal estado de salud. Sin embargo lustra los zapatos con tanto entusiasmo que pareciera olvidar el dolor de la inflación. Mientras cuenta que apellida Ataypuma Sulcaray, dice que hace dos semanas dejó su Paucará natal (Huancavelica) para trabajar en Lima junto a su papá porque "aquí hay un montón de zapatos que lustrar".
El trabajo de Julito Quispe Huayte es aun más duro. Tiene 10 años y carga hasta 50 kilos de verduras cada media hora, todos los días desde las 5 y 30 de la mañana hasta altas horas de la noche.
Fuente:
La República
Niños "trabajadores", una consecuencia más del sistema.
Aproximadamente 2 millones de niños en el Perú, según las “oficiales” cifras del INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática), tienen historias iguales o más dramáticas, son niños que “trabajan”. Esto sucede, en Perú, a pesar de haber firmado convenciones contra el trabajo infantil, tratados “poco serios” y que parecen tener la misma “importancia” que los tratados sobre Derechos Humanos.
¿Qué futuro les espera a estos niños? ¿Quién les devolverá su niñez? ¿Debemos felicitarlos por su día? ¿Es también su día? Felicitemos pues, a Julito, Rubencito y Giulianita que pasarán “su feriado” trabajando como se les enseñó, cambiando juguetes por caramelos que vender y verduras que cargar, aplastando tontas inocencias y olvidando niñerías, y entregándose al mercado, como mercancías para el neoliberalismo salvaje. ¿Y esta es otra de las “libertades” del “bondadoso” capitalismo? Sí pues, la “libertad” de robarle la niñez, inocencia y sonrisa a 2 millones de niños peruanos.
¡¡Feliz día del “Trabajador”!!
André
Est. de Derecho - UNMSM
Lima, Perú
Tags: Día del trabajador, Perú, niños trabajadores, neoliberalismo