El virgo de Elisa
Toca la niñez su ocaso de agreste
en una Elisa de cuerpo cambiado
y bajo vestido de volante celeste
yace un manojo de sueños atado.
Marca el reloj en el tiempo las pautas,
se acunan los mirlos bajo el manto de negro,
toca el piano sus últimas notas
y Elisa desliza sus dedos con miedo.
Su mirada de chispa perdida, de blanca paloma,
se posa sumisa en bisagras de acero, en portón de Averno,
entre la madera y carcoma que devora su aroma
de delicado tacto, sabor caramelo, resquicio de sol de invierno.
Se abre con recelo la puerta del consentimiento,
sus bisagras sollozan testigos del golpe certero,
observa la justicia mermada el drama funesto
y el vestido de Elisa desgarra el virgo a destiempo.
Funeral de inocencia hace del llanto silencio,
sabor grotesco se aposenta entre besos y aliento,
miradas cegadas se pierden en paternal desprecio
del amor que a odio torna y que esfuma el viento.
"Éste es un canto a la inocencia robada."
"Una mano extendida que guíe a la luz, un voz alzada que clame justicia."
REVOLUCION_CHE