En estos días mi cabeza ha rondado mucho entre la poesía que día con día escribo y los sucesos mundiales que la TV arroja a cada instante; entre ellos hay dos temas que últimamente me ponen a llorar: la muerte y el nacimiento de nuevos seres (llámense homo sapiens, animales y todo aquello que ve la luz del mundo por primera vez).
El ser humano está tan ligado a estos dos momentos que en su vida siempre están presentes, sea por experiencia propia o sea por simple oía de la experiencia ajena, pero casi nunca dentro de su caminar por este valle de lágrimas (como dice una oración católica) se pregunta por la experiencia o el dolor que el otro tenga con respecto a estos temas.
¿Por qué sacar esto en un blog con más aspectos políticos que humanos? Porque el andar político, como Sócrates y Platón afirmaban, se hace del sentir, de lo que nos hace humanos.
Si en algún momento nos ponemos a analizar el punto antes mencionado (reitero: el que siente el sujeto que está coexistiendo en este momento a mi lado, o dentro de mí) podemos ver un pequeño punto dentro de una temática ya añeja pero dolorosa para las mujeres: ¿qué siente el embrión que se alimenta dentro de mí?
Debo aclarar que no pertenezco a ninguna liga pro-vida ni soy devota de los dogmas eclesiásticos, pero me cuestiono una cosa:
si la pequeña célula tiene el don o la fuerza para reproducirse hasta volverse una mórula y después un embrión, para desarrolarse en un ser humano (como legalmente lo describe cualquier legislación en el mundo) y lo único que necesita de mí es el alimento que le da mi cuerpo por medio de mi sangre... ¿cómo es que me atrevo a decir que "eso" es parte de mí?, hasta donde bilógicamente entiendo, yo mando sobre lo que puedo manejar... ¿realmente puedo manejar esa célula que se transformará en un individuo?, ¿no será que lo que hago al momento de interrumpir el embarazo es agredir algo que NO ES PARTE DE MI CUERPO SINO ALGO QUE SE ALIMENTA SOLAMENTE DE ÉL?.
Debo aclarar que dentro de ésta no censuro a aquellas mujeres que hagan de su derecho de interrumpir el embarazo su opción viable o a veces la única, para ellas mi más grande respeto, pero confrotar a la muerte me da a pensar lo mucho que varios niños que nunca llagaron a respirar podrían haber ofrecido a este mundo.
Les mando un beso a todos desde México...
Betel
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