Juan de Ramos insconciente
Ayer, 28 de febrero, Día de Andalucía, se celebró en España un acontecimiento deportivo que debería suponer espectáculo y fiesta: se enfrentaban en cuartos de final de la Copa del Rey del fútbol español los dos equipos más potentes de Sevilla y posiblemente de Andalucía.
Pero los hechos fueron bien diferentes. Las directivas de ambos equipos llevaban semanas caldeando el ambiente y ayer explotó en el campo del Betis, llamado "Ruíz de Lopera".
Una moneda impactó en la cara de Del Nido, presidente del Sevilla y una botella en la espalda de Daniel Alves, jugador del Sevilla, algo más tarde. Todo esto entre insultos, lluvia de objetos y humillaciones de parte de algunos energúmenos de la hinchada local. Aunque lo más lamentable, sin duda, fue el golpe recibido en la cabeza por Juan de Ramos, entrenador del equipo visiante, con una botella llena de agua de litro y medio, procedente de las gradas, que le hizo perder el conocimiento y pasar la noche en el hospital.
Por otro lado, los más radicales aficionados del Sevilla se dedicaron a quemar contenedores en las calles y a otros actos de bandalismo salvaje. La ambulancia quellevaba a Juan de Ramos al hospital fue despedida con piedras y gritos que decía "Juande muérete". El partido, lógicamente, había sido suspendido y queda pendiente de resolución federativa. ¡¡Qué vergüenza!!
Hay que decir que las aficiones de ambos equipos sevillistas pueden ser ejemplares pero que, sin duda, sus directivas y ese grupo de energúmenos han dañado gravemente un bonito deporte que debería suponer todo un disfrute para los que realmente lo vemos como deporte.
El castigo debe ser ejemplar tanto para los que lanzaron objetos como para las directivas y aquellos que secundaron tales actos de cavernícolas.
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