“¿Cuántas veces más?”, decía en un pasado artículo, y sigue la cuenta…
¿Cuántas veces más… seremos espectadores de lo que se hace en el país ante nuestros ojos, ante lo que hacen y deshacen las transnacionales y ante lo que hacen los lacayos de turno?
Era yo muy pequeño cuando alcancé a ver por primera vez un cerro que estaba frente a la urbanización en que vivo, en él se hallaba un par “chozas” construidas a base de esteras, viviendas que combinan la simplicidad obligada por la paupérrima condición y el espíritu de lucha por salir adelante, en un país que te da la espalda.
Esas viviendas en medio de aquel ingente cerro dejaron pronto de ser solitarias chozas.
Esta semana tuve tiempo para apreciar detenidamente la llamada “invasión de cerros”, como testigo privilegiado desde la cochera de mi casa. Esas solitarias casas, que ahora cuentan muchas con luz proporcionada por unas rústicas lámparas, son ahora muchas más que siguieron el ejemplo de las primeras, y estoy seguro de que seguirán aumentando.
Pensé primero en lo mal que se veía ahora este nuevo aspecto del cerro, pero pensé luego: ¿Es la solución rechazarlos y decirles que no encajan en este sistema por no tener una casa de ladrillos y un techo que los cubra de la lluvia?...
Ante tanta basura en la política peruana, yo me quedo con ellos, con su espíritu indomable e incansable de lucha, de buscar una mejor vida, una vida digna en la que puedan vivir y no sobrevivir, como ahora.
Viendo la demagogia del gobierno aprista y sus “logros”, yo apuesto por ellos, y sé que de ellos saldrá un luchador más, que se unirá a la verdadera lucha silenciada por los medios de comunicación, pero aún fuerte: La lucha por la verdadera independencia y libertad del pueblo Peruano, la lucha por la igualdad de todos los peruanos, contra este racismo maldito que siempre dividió a nuestra nación.
¿Cuántas veces más…?
Los “políticos” peruanos, con el APRA a la cabeza, cierran los ojos ante la actual situación, pero pronto no podrán cerrarlos más, pronto, tarde o temprano, y más temprano que tarde estallará la anhelada revolución peruana, y cerrarán los ojos, pero esta vez será para siempre.
André