Imagen: Aljazeera
Ahorcado Saddam Hussein, el dictador no ha muerto
Casi a las 06:00 horas de la mañana en Irak y entre los rezos islamistas cotidianos,
Saddam Hussein, presidente derrocado por la agresión de Estados Unidos y Reino Unido en abril de 2003,
ha sido ahorcado.
Tras una serie de
juicios más que dudosos en cuanto a su proceder y
sin garantías judiciales, se ha consumado la venganza, la ley de Talión ha sido finalmente la que ha decidido del mismo modo que lo hiciera en el mundo desde tiempos ancestrales, antes incluso del nacimiento de la civilización entre el Tigres y el Eúfrates: “Ojo por ojo y diente por diente”.
Paradójicamente, los mismos que auparon en el poder a Hussein y que le armaron hasta los dientes para que gaseara a los iraníes y a los kurdos, han sido sus captores, represores, torturadores y asesinos. No les hablo ni más ni menos que de la “democracia” más laureada de este mundo de hipocresía: Los Estados Unidos de América. Bush Jr. se lleva los méritos supremos, ya que él ha culminado un proceso que duraba desde 1.991, tras finalizar la Guerra del Golfo Pérsico llevada a cabo por su padre George Bush.
Precisamente la misma responsabilidad de esas víctimas del ex presidente Irakí deberían atribuírsele a
Bush padre y Bush Jr., ya que ellos han sido los artífices de algunos de los más cruentos genocidios de las dos últimas décadas: desde la citada Guerra del Golfo, pasando por el gaseo de iraníes que luchaban por derrocar a un gobierno pelele de EEUU, kurdos que eran enemigos naturales de los intereses de EEUU e irakíes fallecidos desde que comenzara la última agresión a Irak en marzo de 2003 y que aún dura y sigue causando un número desorbitado de víctimas. Además este par de señores se han saltado todas las normas y tratados internacionales, se han reído de la ONU y de sus prohibiciones y han usado para sus fines todo tipo de armamento igualmente prohibido que ha causado grandes daños a la población civil: ejemplo las bombas de racimo o las de fósforo blanco. Los asesinatos que debemos sumar a la lista de este par de genocidas se nos antojan a estas alturas incontables, ¿qué condena merecen ellos si comparamos su carrera a la de Saddam Hussein?
En definitiva, ha sido asesinado ése que
fue preparado en su día por la CIA y los presidentes estadounidenses para, en beneficio propio, cumplir sus objetivos destructivos de avance imperialista en pos del control de las reservas mundiales de recursos. Agárrese quien pueda, es un paso más para la desestabilización de la paz mundial gracias a los intereses de unos pocos “salvadores” que buscan la “libertad duradera”.
Los países de Europa, entre ellos el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y la mayoría de partidos políticos del país, han manifestado su
rechazo a esta condena y, una vez más,
a la pena de muerte. Muchos han sido los países del resto de continentes que se han unido en éste sentir, así como las organizaciones internacionales de Derechos Humanos y el Vaticano. El llamado a la coherencia y a la racionalidad del pensamiento del Nuevo Hombre del siglo XXI no ha sido escuchado.
No se engañen, señores,
el Dictador no ha muerto, lejos de eso se ha fortalecido con este nuevo paso en el avance antidemocrático y se alza airoso en la Omnipresente Casa Blanca, en tono desafiante al mundo.
Estados Unidos nos defiende del terrorismo, ¿quién nos defenderá del terrorismo de Estados Unidos?
Kike Sánchez, 30 de diciembre de 2006.
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