¿Cuántas veces viste un niño en la calle suplicando unos centavos para comer algunas migajas de pan que mitigue en algo su hambre…?
¿Cuántas veces evadiste un lugar en la calle porque estaba habitado por un niño desamparado…?
¿Cuántas veces leíste u oíste noticias sobre la explotación infantil…?
¿Cuántas veces pasaste un semáforo y viste un niño durmiendo a la intemperie…?
Pero, ¿Cuántas veces más seremos indolentes testigos de esta realidad?
Los niños no votan, no protestan ni cierran carreteras. No es, por tanto, prioridad de los gobernantes solucionar estos problemas. Disculpen la expresión, pero ¿Qué mierda nos pasa?, ¿Por qué seguimos esperando que corruptos presidentes como Alan García Pérez (Presidente peruano) archiven en su agenda estos problemas?
En Perú el 20% de los mineros empleados tiene entre 11 y 18 años y son sometidos a condiciones de semiesclavitud; niñas que no terminan de crecer ofrecen su cuerpo a turistas en Iquitos (selva peruana), aumentando alarmantemente el asqueroso turismo sexual. ¿Qué futuro les espera a estos niños? Nadie lo sabe. Aunque hay algo, de lo cual si estoy seguro y es que estos niños no eligieron nacer en el Perú, un país que les da la espalda, un país que acata las decisiones de la casa blanca. YA ES HORA DE CAMBIAR EL RUMBO; SI NO LO HACES POR TI, HAZLO POR ELLOS.
André