Según dicen algunos, la Biblia nos trajo el mensaje de Dios en el cual se hablaba de que la Tierra prometida le sería entregada al pueblo de Israel.
Ciertamente, tal vez nadie hubiera pensado nunca que tales profecías del texto sagrado (para algunos) serían llevadas a cabo por un pueblo inhumano, contracultural y extremadamente bélico: Los Estados Unidos de América, cuya población apoyó en más de un 70% la decisión de su presidente Bush Jr. de atacar a Irak.
No fueron precisamente seres muy religiosos los precursores del sionismo, sino todo lo contrario: desde entonces y hasta ahora fueron y son ateos. Estos primeros sionistas interpretaron el texto bíblico a su antojo y usaron una vez más la religión para conseguir sus objetivos políticos, económicos y expansionistas. Ellos dijeron que desde el Nilo hasta el Eúfrates les pertenecía, según el Profeta, y que era esa la Tierra Prometida para el pueblo de Israel. Desde entonces en Oriente Medio e incluso zonas próximas no ha cesado el conflicto, África del Este y Central también se han visto salpicados en ocasiones por su simpatía religiosa y cultural.
Las tierras más presionadas por el ejército Israelí han sido Siria, Irán, Pakistán, Líbano y Palestina, usando para ello cualquier artimaña y pretexto para aniquilar y devastar estos territorios y expandir más sus fronteras con acciones inhumanas y totalmente ilegales, atentando contra los Derechos Humanos y contra países que apenas cuentan con una policía local poco organizada (caso de Palestina). ¿Qué harías tú si despiertas en un mal trago, entre escombros y cadáveres sepultado con tu familia? Es el día a día que viven estos países musulmanes con esos famosos “asesinatos selectivos” crueles y desproporcionados donde los judíos prueban suerte derribando edificios civiles enteros por si acaso en él se encuentra en ese momento un supuesto terrorista; en éste caso, yo personalmente, tal vez me inmolara en un puesto fronterizo, total, ya no me quedaría nada más que perder, a parte de mi vida rota, impotente y sin significado.
¿Qué mejores aliados para Israel que un país sin escrúpulos y que precisamente tiene muchos intereses afines en Oriente Medio? ¿Qué mejor país aliado que aquél en cuya economía prestas servicios que reportan millones y millones de dólares? No había mejor aliado para un Goliat enardecido que el mismísimo Tío Sam. Y si ambos unidos pueden construir el Imperio más Grande de la Historia, estamos hablando de una política similar a la del Imperio Alemán de la Segunda Guerra Mundial, nace así el Nuevo Imperio Nazi. Ya lo anunciaron algunos historiadores en el siglo XX, EEUU sería el gran problema del siglo XXI y su actitud expansionista y globalizante traería serias consecuencias para el mundo entero, intensificando su foco de atención en la guerra de Oriente Medio. Por lo tanto, no hay mejor aliado para los norteamericanos que un país que sigue su misma línea y que trabaja en paralelo para obtener unos mismos resultados: Israel, el nuevo Goliat.
El eje USA – Israel aún nos depara más de una sorpresa. Y es que los profetas del Siglo XXI ya no son sólo aquellos sionistas ateos de extrema derecha que dieron a Israel la mentalidad bélica y expansionista que hoy en día tienen, sino además esos otros que se frotan las manos sacando tajada de tal situación como aves de rapiña, actuando en perfecta simbiosis y provenientes de un país de poca historia y que ha dado mucho dolor al resto del mundo.
La perfecta coordinación entre ambos países y la pasividad internacional de la ONU está trayendo consecuencias como la que acontece actualmente en el Líbano, donde con el pretexto de un secuestro por parte de la organización Chií Hezbolá se han abierto camino en una veda de caza para conseguir dar un paso más en su escalada de terror y expansión económica y territorial, incentivada además por la sustanciosa idea de dominar los recursos energéticos del planeta y preservarlos de futuras pérdidas o agresiones posteriores a su dominio.
El caso del Líbano es el más actual y uno de los más brutales: en tres semanas más de 900 muertos libaneses, más del 80% niños, mujeres, ancianos, y en definitiva civiles; el resto militares y efectivos de las fuerzas de seguridad del país. Estos datos dejan entrever claramente que los ataques están siendo deliberados contra la población civil e incluso en muchas ocasiones contra objetivos no militares y de escaso o nulo valor estratégico. Hace algunos días más de 50 personas, mujeres y niños en su mayoría, eran asesinados de noche en Qana y otras decenas quedaban gravemente heridas mientras dormían refugiadas lejos de sus casas, huyendo de las bombas enemigas de las cuales apenas sabían su significado. Seguramente despertaran siendo protagonistas de su peor pesadilla hecha realidad. Las bombas de racimo y las de fósforo que caían desde los aviones estaban consiguiendo los efectos deseados por un país obsesionado con sus vecinos musulmanes, entre los cuales se habían instalado con total libertad hace mucho tiempo. No olvidemos además que éste armamento es proporcionado por los Estados Unidos, los cuales lo han venido usando desde el siglo XX en todas sus agresiones, siendo un armamento terminantemente prohibido por la ONU por ser de gran poder destructivo.
La ONU prohíbe, la ONU amenaza con sancionar, pero la ONU no hace nada y continúa el libre albedrío de norteamericanos y judíos, violando todos los pactos, tratados, leyes y derechos humanos fundamentales.
La “democracia norteamericana” dijo hace algo más de un año sobre Israel, que ellos eran la única y auténtica democracia existente en Oriente Medio. Yo espero, por el bien de la humanidad, que si ese es el auténtico concepto de Democracia, el mundo nunca llegue a ser un lugar democrático, por el respeto a la vida y por la dignidad del ser humano.
Ese país democrático, que de todo hace un gran festejo, tiene hoy en su poder un Gran oleoducto de petróleo que ya ha vuelto a activar a su favor en Afganistán, una importante reserva de petróleo en Irak, una Kurdistán separada de Irak casi por completo y al Líbano sometido, a Siria, Irán y Pakistán, entre otros, en graves amenazas de guerra.
Son malos tiempos para la libertad y la justicia, son malos tiempos para volver al Nazismo. Pueden ser fatales consecuencias para la seguridad, la prosperidad y el bienestar social del mundo entero. Es el caos en beneficio de las ambiciones de unos pocos.
Si esta carnicería sigue cobrándose vidas humanas, no quedará lugar tan siquiera para los pretextos, el fanatismo y el terrorismo islámico porque los verdaderos motivos son cada vez más evidentes. Las profecías de los sionistas de extrema derecha se cumplen, sus ambiciones también con ellas y con el Tío Sam como aliado.
Éste es el verdadero terrorismo que debemos temer: la contracultura globalizando el mundo, David hecho Goliat y descontrolado.
USA nos protege del terrorista, ¿quién nos protegerá del terrorismo de USA?
Artículo original de 3 de agosto de 2006, www.revolucionche.galeon.com